Cuatro años de cárcel para el hombre que intentó quemar con alcohol a su ex novia

F. V.

FERROL

El Juzgado de lo Penal impuso cuatro años de cárcel al hombre que quiso quemar a su ex pareja rociándola con alcohol. Igualmente, la sentencia fija nueve años de alejamiento de la víctima. Los hechos ocurrieron sobre las once de la noche del 28 de abril del 2007. El encausado, Antonio Mato Roma, de 39 años, se encontraba en su piso, en la calle del Sol, acompañado de la víctima que le había dicho momentos antes que quería dejar la relación. Se inició entonces una discusión durante la cual Antonio lanzó contra la pared una estatuilla que tenía en la mesilla de su habitación. Le dijo a la chica si quería conocer su lado malo y luego la agarró con fuerza por los brazos y la empujó contra la pared. Le rompió la blusa y colocó el puño a la altura de la cara pero en lugar de un puñetazo le propinó un cabezazo. Luego pasó a episodios alternativos de lágrimas y muestras de amor y violencia: «¿Por qué me haces eso, que quieres de mí?», o «¿quieres que te rompa la boca?». Pero el momento peor llegó cuando echó mano de una botella pequeña de alcohol de 96 grados y le roció la cara a la chica diciéndole: «Ahora te voy a quemar». Tras lo cual hizo ademán de sacar del bolsillo un mechero. La víctima reaccionó con cautela asegurándole que no lo denunciaría, que sería el padre de sus hijos, y lo ayudó a lavarse la cara porque él se había salpicado los ojos con el alcohol. En ese momento de calma, Antonio recordó que había dejado abierto su bar (el Buenos Aires), situado en la misma calle, por lo que ambos salieron. En un momento le dijo: «Si me la juegas, estés donde estés, te voy a encontrar y te voy a matar». Ella aprovechó un descuido suyo, ya en el bar, para salir corriendo, pero la persiguió hasta la plaza de Armas donde pidió ayuda a un matrimonio con el que se cruzó, que llamó a la Policía Local de Ferrol y la acompañó hasta el servicio de urgencias del ambulatorio Fontenla Maristany, donde le realizaron las primeras curas. Sufría una fractura en los huesos propios e irritación en el cuero cabelludo como consecuencia del alcohol. Necesitó tratamiento de colirios porque también a ella le alcanzó a los ojos el alcohol. El hombre sería detenido poco después, en Narón.