Borja Quiza (Ortigueira, 1982) inició hace dos años una carrera internacional como barítono que le ha llevado a actuar en los teatros más importantes del mundo. Pero hasta ahora nunca lo había hecho en su tierra. Este domingo, día 23, se reunirá con sus convecinos en el Teatro de Beneficencia para ofrecerles un concierto «muy emotivo».
-¿Qué repertorio ofrecerá en Ortigueira?
-Es un recital con un poco de todo, desde canción francesa del siglo XIX hasta ópera, zarzuela y varios temas gallegos. Es la primera vez que actúo en casa y me hace mucha ilusión. Siempre digo allá por donde voy que soy de Ortigueira. En una carrera tan complicada y volátil como esta, en la que estás de hotel en hotel, lo que más valoras son las raíces de uno.
-¿Cómo comenzó su carrera como barítono?
-Empecé a cantar a nivel amateur en el coro de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Y a los 18 años comencé a tomar clases en el Conservatorio Superior de Música de Vigo. Luego, con 20 años, me fui a Madrid a probar suerte. La verdad es que las cosas me están yendo bien, tengo ya contratos para el 2008 y el 2009 en teatros tan importantes como el Teatro Real de Madrid o el Liceo de Barcelona.
-¿Qué es lo más complicado de esta profesión?
-Es un trabajo muy sacrificado, pero que me apasiona. Me casé este año en marzo, y mi mujer es bailarina. Los dos tenemos que estar continuamente viajando. Enlazas un contrato con otro, y apenas tienes tiempo entre actuación y actuación. Hay que estar al nivel, no me puedo permitir fallos.
-¿En qué momento cree que está de su carrera?
-Creo que lo mejor está por llegar. Empecé muy joven comparado con otros barítonos, y eso creo que es una ventaja. He invertido mucho tiempo y energía. Tengo mucho tiempo por delante, los tenores se retiran antes, pero los barítonos siguen cantando hasta los sesenta y pico o setenta y pico.
-¿Vuelve con frecuencia a su tierra?
-Siempre me cojo un avión, esté donde esté, para ir a las fiestas de Ladrido.