El Celta busca crédito en La Rosaleda para seguir en el grupo de aspirantes al ascenso

Víctor López

FERROL

Una vez superado el primer tercio de Liga ya no valen las excusas. El Celta ha tenido este tiempo para irse amoldando a la categoría, conjuntar a una plantilla con muchas novedades, experimentar un cambio de entrenador... Ahora es el momento de situarse en la carrera. Una derrota en La Rosaleda ( 12 horas, Canal Plus ) supondría ver al rival distanciarse en doce puntos, una distancia moral y deportivamente difícil de recortar. Ayer el Sporting de Gijón perdió y el Numancia ganó. Los sorianos siguen su escalada sin mirar atrás pero el traspié asturiano permitiría al Celta mirar hoy de cara a los puestos de ascenso. Un triunfo ante el Málaga le acercaría a una sola victoria del objetivo. La victoria del Hércules ayer también provoca que los celestes, de no ganar, se verían superados por los alicantinos en la clasificación, el mismo rival al que bailaron hace un par de semanas. Con López Caro, el equipo vigués aún no ha perdido, pero va más allá, llevan ocho jornadas sin una derrota. Por contrario, los locales vienen de caer en Anoeta y de permitir, de paso, que el grupo de perseguidores del terceto de cabeza se haya ampliado notablemente. Pero el Málaga sigue siendo el líder y el argumento principal que ha esgrimido en esta campaña para ser mejor que el resto son los puntos que ha logrado en su estadio, dieciocho por diez del Celta en Balaídos. A estos dos equipos les separan nueve puntos en la tabla. Esa debilidad celeste en campo propio o fortaleza malagueña, es lo que ha marcado la diferencia hasta ahora. Sin Okkas Contra todo esto tendrá que luchar un Celta que carecerá de su hombre gol. Okkas no jugará en lo que queda de 2007 por una rotura fibrilar. La lesión tiene dos causas: demasiada competición y muy pocos entrenamientos. Sin el chipriota, el equipo vigués debe buscar la inspiración de sus jugadores de más calidad como Canobbio o Jorge Larena para que desatasquen al resto.