Los profesores del CPI de Valdoviño se ven obligados a impartir asignaturas en salas de pocos metros cuadrados ante la falta de espacio en las instalaciones educativas
28 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Los desorbitados precios de la vivienda obligan a los jóvenes a residir en micropisos de 40 metros cuadrados. Ante la falta de espacio, a los alumnos del colegio Atios de Valdoviño no les queda más remedio que agruparse en microaulas de pocos metros cuadrados. La comunidad educativa lleva desde el año 2000 solicitando a la administración autonómica una ampliación de las instalaciones, aunque de momento sólo ha conseguido meros compromisos verbales.
Delfina Bañobre, directora del Centro Público Integrado (CPI) de Valdoviño, explica que las limitadas condiciones de espacio que sufren les condiciona a la hora de ejercer sus labores académicas: «Para confeccionar los horarios, tenemos primero en cuenta los criterios de espacio que los pedagógicos».
Esta situación se refleja en el día a día del colegio: el claustro se celebra en el comedor; cuando hay que desdoblar clases, los niños tienen que desplazarse a salas de los departamentos que tienen pocos metros cuadrados; los festivales se realizan en el patio cubierto ante la carencia de un salón de actos; y así un largo etcétera.
Cuando el antiguo colegio de EGB Atios se convirtió en el año 2000 en un CPI, la administración autonómica entendió que no era necesario ampliar las instalaciones, más allá de habilitar aquellas aulas específicas para la etapa de secundaria, «porque la matrícula iba a menos y había espacios vacíos».
Sin embargo, desde ese momento la cifra de inscripciones varió su tendencia a la baja, y este curso la dirección del centro se ha visto obligada a incrementar dos unidades de infantil. Antes había tres y ahora suman cinco. Por lo que el problema se ha hecho más acuciante.
Los profesores consideran urgente dotar al colegio de más espacio pues, aseguran, quieren tener los mismos servicios que otros centros de sus mismas características. «Por ejemplo algo tan sencillo como tener un aula para el aprendizaje de idiomas», apunta Delfina, que recuerda que el Atios es el primer CPI de Galicia que cuenta con un certificado de calidad como es la ISO 9001-2000.