¿A Peixeira? ¿el Pericoto? Ni me he vuelto tarumba ni me estoy inventando palabros. Se trata de una bonita historia que ocurrió en la mañana de ayer en Cedeira. Una grúa se desplazó bien tempranito al paseo marítimo de la villa para llevarse a una de las esculturas más representativas del municipio, la de A Muller Mariñeira, conocida más popularmente como A Peixeira. La silueta petrificada llevaba desde el 1985 subida al Pericoto. Así es como se le conoce a la roca que durante más de dos décadas sostuvo a la escultura. Esta base, de estructuras sedimentarias, cubierta en parte por vegetación, empezaba a acusar el cansancio de años recibiendo los envites del mar. Hasta tal punto que en los últimos días se produjeron varios desprendimientos de rocas. La Cofradía de Pescadores con el patrón mayor al frente, Agustín Pérez Pernas, puso en marcha un dispositivo que terminó ayer a primera hora con la retirada de A Peixeira. Durante unos días, la escultura de granito, obra del fenés Guillermo Feal Otero, permanecerá en la sede del pósito. No se preocupen que pronto podrán verla de nuevo. Me cuenta Irene, la secretaria de la cofradía, que A Peixeira será reubicada en los jardines del paseo marítimo. No de cualquier forma: «Se le va a hacer una base de piedra». ¿Qué pasará con el Pericoto? Pues el pósito está en diálogo con el Ayuntamiento para acometer una mejora integral en esta roca, que si se fijan parece mismo una ola de mar petrificada. Cuando esa obra se lleve a cabo, y el Pericoto, de diez metros de altura, esté de nuevo con fuerzas para sujetar a A Peixeira, ésta volverá a su emplazamiento original, para que pueda ser vista desde cualquier punto de la explanada portuaria.
Como el tema de A Peixeira me apasiona, desde la Cofradía cedeiresa me han puesto al tanto de los orígenes de esta escultura, que encierra una importante carga emotiva para los profesionales del mar de la villa. La placa que acompaña al monumento reza A Cofradía de Cedeira á Muller do Pescador no traballo e na vida compañeira. En el año 1985 el pósito se movilizó para rendir un «homenaje al heroísmo anónimo del papel desempeñado por la mujer del pescador cedeirés». Con el cesto de pescado en la cabeza, la escultura «representa a las mujeres que, pregonando la mercancía sin descanso, la transportaba tan lejos como alcanzaban sus fuerzas, caminando por las más intransitables corredoiras». En mi labor investigadora me he enterado, además, de que el Pericoto lleva situado en la ría de Cedeira «desde que el mundo es mundo» y que su nombre tiene que ver con la palabra castellana vericueto, que significa «sitio áspero, alto y quebrado». Por último, no quiero olvidarme de nombrar a Matilde Suárez Caruncho. Ella, peixeira donde las haya, que contaba con 86 años el día que se inauguró el monumento, fue la encargada de descubrir la placa conmemorativa. Esta Mirilla va dedicada a todas las peixeiras de Cedeira.
Aunque los cubanos Bebo e Chucho Valdés son la actuación más esperada de esta semana en el Jofre. Las actividades ya arrancaron ayer con la puesta en escena de la obra O burgués fidalgo por parte de la compañía Teatro do Morcego. Se trata de una de las sátiras más mordaces y cómicas de Moliere, en el que el protagonista es un nuevo rico que está desquiciado por aparentar lo que no es. Para que tanto mayores como pequeños pudiesen disfrutar de la obra, hubo dos pases de la función, una por la mañana para los escolares, y otra por la tarde para el público en general.
Y más teatro para terminar esta Mirilla. Este domingo la compañía Mofa e Befa se desplazará al Teatro de Beneficencia, a las 20.30 horas, para presentar a los orteganos su espectáculo Sempre ao lonxe. La obra reflexiona sobre la fauna humana y las distintas especies que la componen. El montaje, dirigido por Kiko Cadaval, presenta a Evaristo Calvo y Víctor Mosqueira, que estarán arropados por la música de Piti Sanz. Humor ácido y risas aseguradas. ¿A qué esperan? Yo me marcho ya, pero ya saben que cualquier día vuelvo.