Antes de comenzar, he de confesar que no entiendo ni papa de rallies. Cada vez que el televisor escupe las palabras Alonso , Fórmula 1 o McLaren es como si en mi cabeza se produjese un cortocircuito que me impide seguir escuchando. Pero ayer algo cambió. Por primera vez pude sentir en mis carnes la pasión que despiertan las carreras. Y no crean que me hizo falta viajar a Mónaco o Singapur para comprobarlo. Me bastó con plantarme en el sótano de la Politécnica de Esteiro . Allí se celebró ayer el tradicional concurso de prototipos que todos los años, por estas fechas, organiza el profesor Javier Cuadrado . El reto era el siguiente: los estudiantes participantes -agrupados en parejas de dos- tenían que conseguir que unos pequeños artefactos fabricados con sus propias manos recorriesen cuatro metros de distancia, diesen la vuelta a una lata de trinaranjus , y regresasen por donde habían ido para alcanzar la línea de meta. Doce años de pruebas. Puedo certificar en este particular ralli del campus -que ayer cumplió ni más ni menos que doce años de vida- hubo mucha emoción. Mientras en las gradas los alumnos aplaudían y daban gritos de ánimo a sus compañeros, en la pista algunos bólidos se salían de la vía, otros se chocaban con la lata de trinaranjus y hasta hubo alguno que se quedó parado como si se hubiese quedado sin gasolina. Al final, sólo tres de los 16 artefactos participantes lograron completar el recorrido. La mejor puntuación fue para el cacharro ideado y fabricado por Yago Docando y Uxío Romero , que consiguió llegar a la meta en sólo 9 segundos. Como premio, los dos alumnos ya tienen 3 puntos ganados en la nota final de Tecnología de Máquinas , la asignatura que imparte Cuadrado. «Más allá de la competición, lo que intentamos con esta prueba es que los alumnos se enfrenten al reto de construir una máquina y vean los obstáculos que se les pueden presentar cuando se ponen manos a la obra y no sólo cuando la proyectan sobre el papel», me explicaba ayer la mar de atento el profesor. ¡Ah! Una última cosa: en esta edición, por primera vez, participaron un grupo de alumnos del instituto de Canido. Y no lo hicieron nada mal. ¿Quién sabe?... Tal vez en el futuro los veamos en las aulas de la Politécnica.
Y de los futuros ingenieros del campus de Ferrol pasamos a hablarles ahora de nuestra estupenda colaboradora María José Mosquera (Ferrol, 1966), más conocida por ustedes, los lectores de La Voz, como Sex . Resulta que María José es noticia porque la editorial Saure del País Vasco acaba de sacar a la luz Los Pintapiedra , un cómic con textos de Martínez de Antoñana y dibujos de la ferrolana. Este libro-cómic destinado a los niños hace un recorrido de lo más completo por el arte del Paleolítico Superior y, para dibujar sus ilustraciones, Mosquera se ha tenido que zambullir de lleno en la iconografía de la Prehistoria. «El libro me ha llevado bastante tiempo de trabajo, porque, junto a los dibujos de la historia ficticia, aparecen otros de las pinturas que se pueden ver hoy en día en cuevas como la de Altamira», me explica María José. Si quieren saber más sobre este fantástico libro no deben perderse la presentación que se celebrará el próximo día 29, a las seis de la tarde, en la papelería ABC de la calle Españoleto, donde estará María José para firmar ejemplares a todos los niños que se lo pidan. En esta ocasión, la obra de la dibujante ferrolana va a traspasar fronteras, porque además de distribuirse por toda España, Los Pintapiedras también se podrá encontrar en librerías de Latinoamérica, Estados Unidos, Reino Unido y Portugal. Casi se me olvidaba contarles que este proyecto tendrá continuidad, ya que está previsto que se haga toda una serie de cómics dedicados al arte a lo largo de la historia. De hecho, María José está trabajando ya en el que será el segundo volumen de la colección, que estará dedicado a la escultura de Mesopotamia (ya saben, los asirios, la Torre de Babel, la puerta de Ishtar, los zigurats...). ¿Quién ha dicho eso de que «la letra con sangre entra»? Con los cómics de Mosquera los niños pueden aprender y divertirse al mismo tiempo.
El escritor Darío Xohán Cabana , siempre muy unido a Ferrol por lazos de afecto -en nuestra ciudad ganó, además, premios como el Xerais o el Letras de Bretaña - acaba de publicar, de la mano del Concello de Lugo, un libro que entre los ferrolanos despertará muchos recuerdos. En él rememora cómo el 11 de octubre de 1959, Día de Ferrol en el San Froilán de Lugo , Cunqueiro estrenaba allí su Don Hamle t, una obra que cambiaría para siempre el teatro en lengua gallega. Por cierto que, entre quienes asistieron a aquel acto, había una nutrida representación de gentes ferrolanas de la cultura, como el poeta Miguel Carlos Vidal , Ánxel Fole o Manuel María .