El primer protagonista de esta Mirilla otoñal tiene una profunda mirada azul, una sonrisa arrebatadora y unas piernas largas a lo John Wayne que muchos quisieran para sí. Durante más de veinte años, su buena planta le llevó a desfilar por algunas de las pasarelas más prestigiosas del mundo -desde Nueva York a Milán, pasando por París- y a hacer decenas de anuncios para prensa y televisión. Tanto éxito tuvo este adonis del que hoy les hablo que la prensa especializada de moda española lo nombró Mejor Modelo del Año en 1986 . Se llama Alejandro Arteaga (Lugo, 1966) y cualquier día usted se lo puede cruzar por la calle, porque, desde hace poco más de un año, vive en Ferrol. Pero Alejandro -de padre vasco y madre ferrolana- no llega hoy a esta página por su talento para posar ante la cámara, sino porque acaba de finalizar una curiosa y original colección de lámparas. Un buen día, este lucense de nacimiento, catalán de sentimiento -casi toda su vida la pasó en Barcelona- y ferrolano de adopción decidió cambiar las pasarelas por el diseño y la decoración. Y la verdad es que no le ha ido nada mal. Tras diseñar joyas, bolsos y alfombras y hacer escaparates para firmas como Dona Karan New York (DKNY), Alejandro Arteaga ha probado suerte, como les decía, con el mundo de las lámparas . Pero no se crean que las suyas son unas lámparas cualesquiera. Para hacerlas utiliza macarrones, galets , corazones de gominola, flores secas, piedras y hasta pelotas de ping-pong (sí, sí, han leído bien, pelotas de ping-pong). «La primera se la hice a mi madre por sus cumpleaños y tuvo tanto éxito que me decidí a seguir experimentando», me explica Alex con unos ojitos que quitan el sentío . Su colección cuenta ya con treinta lámparas y próximamente tiene previsto exponerlas para dar a conocer su vena creativa entre los ferrolanos. Por si con la foto de arriba nos les basta para hacerse una idea, aquí les dejo una breve explicación del propio Alejandro: «Son lámparas muy funcionales, pero, al mismo tiempo, divertidas y originales, porque a mí me gusta mucho que los objetos que diseño provoquen la risa». Entre sus próximos proyectos se encuentra el diseño de una línea de juguetes y otra de relojes de cuco. ¿Los hará con nubes y espirales? Una exposición dedicada a los pies. Si la historia de Alejandro Arteaga les ha parecido curiosa, no menos les resultará la que me toca contarles a continuación. A lo largo de mi existencia, he visto exposiciones dedicadas a manos, narices y hasta... ¡culos! -ahí está la fantástica muestra Ocultos , que se puede visitar en Madrid, con fotografías de García Alix , Robert Capa o Henri Cartier-Bresson -, pero jamás hasta ahora me había topado con una en la que los pies fueran los protagonistas absolutos. Pues bien, eso es, precisamente, lo que desde ayer se puede ver en la Escuela de Enfermería y Podología de Esteiro. A la artista Carmen Martín siempre le gustó retratar los pinreles y un buen día se lo comentó a Manuel Romero , director del centro. A él le pareció una buena idea organizar una exposición y, en menos que canta un gallo, Carmen se las apañó para hacer 32 cuadros dedicados a los pies. Casi todos son de mediano y gran formato -incluso hay uno que mide tres por tres metros- y en ellos se pueden encontrar todo tipo de pies, con sus empeines, sus talones y sus cinco deditos. ¡Ah! Una última cosa: salgan por pies y vayan a ver la exposición.
Y los que también salieron por pies, pero a toda prisa y veloces como flechas, fueron los alumnos y profesores del instituto Saturnino Montojo que ayer participaron en una carrera solidaria organizada por el centro en colaboración con la oenegé Save The Children . La iniciativa, enmarcada dentro de la tradicional celebración del magosto, contó con el apoyo de cinco jugadores del Racing - Chema Mato , Queco Piña , Jonathan Martín , Manolo Sánchez y Rubén García -, que acudieron al centro para animar a los alumnos y profes que participaron en la carrera. Todos ellos, antes de situarse en la línea de salida, pagaron una cuota de inscripción que se destinará a ayudar a los niños de Etiopía. Desde luego, así da gusto hacer la maratón y hasta llegar con la lengua fuera. Desde aquí les mandamos un gran aplauso. Por sudar la camiseta.