María Isabel Álvarez es la única mujer de un tripartito que se formó «in extremis» y que intenta poner «cuanto antes» las cuentas del Concello a punto
18 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Isabel Álvarez (Manzaneda, 1956) vive a caballo entre el hospital Arquitecto Marcide, donde trabaja como médico en la Unidad de Cuidados Intensivos, y la casa consistorial de Valdoviño. La alcaldesa es la única representación femenina de un tripartito que se formó in extremis, pero que, según asegura la líder de Terra Galega, «funciona como un único partido».
-Tomó posesión hace más de cien días y llegó a la casa consistorial. ¿Qué se encontró?
-Una situación totalmente caótica. La liquidación de las cuentas del 2006 no estaba lista; había almacenadas licencias de obras menores del 2005 pendientes sólo de la firma de la ex alcaldesa; y facturas sin pagar desde el 2004. Nos encontramos un caos. El anterior gobierno sabía lo que tenía, pero no lo que debía. ¿De qué sirve tener remanente si luego debes a Telefónica 15.000 euros o al Transporte Metropolitano 12.000, entre otras facturas, como así ocurría?
-¿Qué medidas han tomado ante esta situación?
-Nuestra prioridad es trabajar para saber lo que tenemos. No podemos invertir si no tenemos claro con qué dinero contamos. Antes de final de año, confiamos en tener las cuentas a punto en el Concello. No queremos que nos pase como al anterior gobierno que por no rendir las cuentas al Consello de Contas perdió las subvenciones de la Consellería de Presidencia.
-¿Cómo han reaccionado los vecinos ante el cambio de gobierno?
-Los vecinos están a la expectativa. Pero, de momento, las iniciativas que hemos tenido, como la regulación del tráfico para evitar que los vehículos obstaculicen las aceras, han sido bien acogidas. Y eso que hemos tenido que hacer frente a varios problemas que hemos heredado del anterior gobierno municipal.
-¿A qué se refiere?
-Es el caso del Punto de Atención Infantil, que se inauguró días antes de la toma de posesión. Al acceder a la alcaldía, comprobamos que, según el informe del técnico municipal, el centro carecía de una licencia de la Consellería de Política Territorial, concretamente, del departamento de Usos del Litoral. Estamos a la espera de que nos remitan ese permiso para abrir las puertas de la guardería, pero mientras tanto no podemos.
-La crispación marcó el último pleno. ¿Las relaciones con la oposición están más tensas que nunca?
-Lo único que queremos es demostrar con documentos las mentiras de las que nos acusan algunos partidos. Somos personas coherentes y elegantes. En el pleno del pasado lunes, se aprobó una moción del BNG para la adhesión al Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar, para que vean que el equipo de gobierno está dispuesto a aprobar aquellas mociones que supongan un avance para Valdoviño.
-Formaron el tripartito en el último momento. ¿Cómo discurre el pacto de gobierno?
-Funcionamos como si fuésemos un único partido. A algunos les gustaría que estuviésemos tirándonos de los pelos, pero no es así.
-¿Cuáles son los potenciales de Valdoviño que quieren explotar?
-Valdoviño tiene muchos potenciales, sobre todo la industria y el turismo. Pero no queremos quedarnos sólo con el turismo de bocadillo, aquel que viene a la playa y se va. Aunque para eso hacen falta infraestructuras. Valdoviño tiene mucho más que explotar que las playas. Tiene gastronomía, senderismo, turismo rural...
-¿Cuáles son sus objetivos más inmediatos?
-Estamos en un proyecto de Costa Ártabra para potenciar el camino de San Andrés de Teixido. Además, el otro día vino el vicepresidente de la Diputación, Pablo Villamar, que nos dijo que dentro de esta legislatura se va a poner en marcha el proyecto de la carretera desde Coval hasta Cerdido. También queremos en cuanto podamos eliminar las barreras arquitectónicas de la casa de la cultura; y estamos trabajando en la elaboración de los presupuestos.
-¿Le queda algo por añadir?
-Sí, que estamos muy contentos de que, a diferencia del ambiente de crispación que sufrían los trabajadores del Concello, ahora las relaciones son muy fluidas.