Ayer cerré La Mirilla con una cuenta pendiente: hablarles de los triunfos cosechados por el Club Esquío de Ferrol en la primera fase del campeonato gallego de gimnasia rítmica celebrado el pasado fin de semana en Riazor. Y, como lo prometido es deuda -y a mí me gusta cumplir mi palabra-, lo primero que hice fue llamar a su presidenta, Maca Cabaleiro, para que me contase todos los detalles. A esta mujer, que lleva metida en el mundo de la gimnasia rítmica tantos y tantos años que ya casi no recuerda cuándo empezó, no le faltan razones para estar más feliz que unas castañuelas. ¿Por qué? Pues, en primer lugar, porque el equipo infantil del Club Esquío -integrado por Isabel Picos, Iria Ces, Ana Criado, Luisa Porca, Cristina Yáñez y Sabela Gómez- no sólo hizo un buen papel en esa primera fase del campeonato gallego, sino que logró auparse a lo más alto del podio en su categoría. Y, en segundo lugar, porque las deportistas del equipo sénior de gimnasia estética del club participaron el pasado fin de semana en la segunda fase de la Copa del Mundo celebrado en Helsinki -adonde viajaron con ayuda de las concejalías de Cultura y Deportes- y lograron situarse entre las ocho primeras. «Para nosotras fue como un sueño, porque pasamos a la final de esa copa con gimnastas de altísimo nivel, como son las búlgaras y las rusas», me cuenta Maca más contenta que un niño con zapatos nuevos. También me pide que no me olvide de poner los nombres de las chicas del equipo de estética, así que ahí van. Ellas son las primas Genma y Laura Cebral, Cecilia Soto, Sara Bruquetas, Ainhoa Sandoval y Cristina Piñeiro.
Como ven, el club ferrolano está de enhorabuena. Le pido a Maca que haga un poco de memoria, para contarles a ustedes algo de la historia del Esquío, y enseguida me pone al día. Me recuerda que el suyo es uno de los clubes de gimnasia rítmica más antiguos de toda Galicia -junto al Maniotas de Vigo y al 2000 de Ourense- y que por sus aulas, desde su fundación hace justo 20 años, en 1987, han pasado muchísimas gimnastas, algunas con muy buena fortuna, como es el caso de Ainhoa Sandoval, que hace años fue subcampeona de España en pelota en categoría infantil. Y también me cuenta que ninguno de los éxitos del Esquío hubieran sido posible sin el esfuerzo de las profesoras que entrenan a las niñas: Irina Boudarina, Mariana Parga y Viví Suárez. A todas ellas, desde aquí, nuestra enhorabuena.
Para enhorabuenas, las que repartió José Manuel Souto, vendedor de la ONCE, que el martes colocó diez cupones, con un premio de 35.000 euros cada uno, entre los residentes de Serantes. José Manuel confesó estar «muy contento» y lamentó que «no haya tocado mucho más». Empezó a vender el cupón el verano pasado, sustituyendo durante dos meses a los habituales que se marchaban de vacaciones. Repitió este año, también por dos meses, y su felicidad se debe a que «en el poco tiempo que llevo ya he tenido la fortuna de dar un número premiado en sus cinco cifras [el 61.564]. Otros trabajan durante años y nunca tienen la misma suerte». Lo contaba desde el bar La Frontera, en Serantes, donde vendió algunos de los billetes afortunados. Le oían, entre incrédulos y admirados, varios jóvenes obreros andaluces de las obras próximas, que iban a comer. Seguro que le compraron algún cupón.
Y hoy nos despedimos de La Mirilla con música. Y, todavía podría decir más, con música que suena a gloria. Mientras unos no hacemos más que desgañitarnos -en un querer y no poder-, a otros la divina providencia los ha obsequiado con una voz exquisita. Es lo que les o curre a los miembros del coro de cámara de la asociación Alegre Intermezzo de Pontedeume, que hoy llega a esta página porque es la organizadora del Festival de Otoño que se celebrará el próximo sábado, día 20, en la iglesia de Santiago de la villa de los Andrade (a eso de las ocho y media de la tarde). Además del coro Intermezzo -que hará sonar sus voces y su música bajo la dirección de Ofelia Regueiro-, me cuenta Mercedes Rodríguez , la presidenta de la asociación, que en el festival también participarán el coro Flores del Sil, de Ponferrada; y el Albae Sonus, de Ferrol. Pues con todos ellos, y con su música celestial, nos despedimos hasta mañana.