Una escritora con sólo once años

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

«Autor de obras escritas o impresas». Si nos atenemos a lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), podemos decir que Helga Peña Díaz se ajusta a la perfección a la definición de «escritora». Ella, sin embargo, todavía no se ve así, aunque reconoce que de mayor le gustaría dedicarse a «algo relacionado con la literatura o la música». Esta fenesa de Maniños, con 11 años recién cumplidos y a la que le encanta leer y tocar la gaita, se cuela hoy por el ojo de La Mirilla porque ha sido la ganadora del concurso Relatos de Verán 2007 de La Voz en la categoría de menores de 15 años. Helga, que hace poco nos visitó en la redacción para recoger sus premios -un ordenador portátil y un reproductor MP4- se hizo con los laureles por un relato titulado O soño de Salma , en el que cuenta la historia de una niña y de un peluche que cobra vida mientras ella duerme. El cuento se lo ha dedicado a su hermana -de dos años y llamadada Salma, como la protagonista del relato-, de la que estaba embarazada su madre cuando la historia tomó forma sobre el papel. «Ahora no entiende, porque es muy pequeñita, pero estoy deseando que crezca para poder contarle mi relato», me cuenta Helga en un descanso entre clase y clase en el colegio de Os Casais . También confiesa que le encanta leer libros y escribir a mano, «más que a ordenador». Y Marta, su madre -orgullosísima de Helga-, nos hace una confidencia: «Sobre todo escribe cuando está enfadada o cuando tiene un problema». ¿Será verdad eso de que para hacer literatura hay que sufrir? No lo creo. Helga, sé feliz. Y sigue haciéndonos felices a los demás con tus historias. Bodas de oro. Y felices, muy felices, debieron sentirse también los antiguos aprendices de Bazán que ayer se reunieron en el restaurante Islas Gabeiras para celebrar por todo lo alto las bodas de oro de su promoción: la de 1957. A la cita acudieron casi cien de los 156 alumos que entraron en la factoría naval hace medio siglo con sólo 15 o 14 años, entre los cuales se encontraban muchachos que después terminarían haciéndose populares por distintas razones, como es el caso del sindicalista Rafael Pillado o del pintor Siro López . Echando la vista atrás, este último guarda buenos y malos recuerdos de aquella época. «A formación que se adquiría nas escolas de aprendices era espléndida, de alí saían os mellores técnicos en construcción naval -recuerda Siro-; pero tamén é certo, e aquí ven o malo, que moita da xente que mandaba naquelas escolas non se caracterizaba, precisamente, polo seu talante democrático». Aquellos eran los años en los que los aprendices cobraban 76,20 pesetas a la semana, tenían jornada partida y comían en los portales de Esteiro cuando llovía. Y así los recuerda José Luis Gallego -uno de los ex aprendices que organizaron la comida de ayer-, como tampoco se ha podido olvidar de que su promoción fue protagonista de la revuelta de marzo del 72 y de que en 1958 acudió al campo del Real Madrid para actuar ante el mismísimo Franco con motivo de la celebración del Día del Trabajo. Siro también estuvo allí: «Foi algo incrible; sentinme como unha formiga ao saír ao campo e ver un estadio ateigado por 800.000 personas», cuenta el pintor. Ayer hubo tiempo para recordar ésta y otras historias, para brindar... Y hasta para cantar. Felices 50 años y que sean muchos más.

Y hoy terminamos La Mirilla con una mirada al pasado, porque esto es lo que nos propone, precisamnete, el libro Imaxes da lembranza , cuya presentación tuvo lugar ayer en la biblioteca municipal de As Pontes. Se trata de una obra en la que se muestran 83 de las 1.200 imágenes que integran el fondo fotógráfico del Museo Etnográfico Monte Caxado . En el libro, coordinado por los profesores Fina Fernández Bello y José María López , se recogen imágenes que no sólo llaman la atención por el tiempo en el que fueron tomadas -la más antigua data de 1890-, sino también porque son un valiosísimo testimonio del devenir de la villa minera a lo largo de más de un siglo de historia. Hay estampas de los primeros años de funcionamiento de la central térmica, de la mina, de la Guerra Civil...Y otras muchas más imágenes para recordar. En blanco y negro.