El Ayuntamiento saca a subasta una nueva tanda de vehículos retirados por cometer infracciones o quedar abandonados
03 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Con el módico precio de salida de 2.940 euros, la Policía Local subastará el próximo 17 de octubre un lote de 194 vehículos retirados de las calles en los últimos meses. Hay entre ellos 38 ciclomotores, el resto son principalmente turismos aunque puede encontrarse también algún camión y furgoneta. Todos ellos acabarán probablemente convertidos en chatarra.
Sus propietarios los abandonaron en la vía pública, algunos a causa de accidentes, o fueron retirados por la grúa y no han sido reclamados. Sus propietarios originales todavía tienen tiempo de recuperarlos, basta con que presenten la oportuna reclamación en la Policía Local antes del 10 de octubre y paguen las tasas correspondientes.
Los vehículos permanecen en la actualidad en el Sánchez Aguilera, deben sobrellevar la intemperie y algunos lo aguantan mejor que otros. Los interesados en los coches a casa deberán participar en la puja que se celebrará en la sede de la policía en la carretera de San Pedro. Será el próximo día 17 a partir de las 10.00 horas.
Pero, ¿qué puede llevarse el comprador a casa? Entre los 194 vehículos hay de todo. Por ejemplo, cinco Opel Kadett (un modelo que ya no se fabrica, pero relativamente reciente), vetustos Seat 137 o una bastante nueva Nissan Vanette.
El estado de conservación difiere. Está por ejemplo el vehículo 161, que carece de matrícula y del que se desconoce su marca y modelo. Sencillamente la Policía Local lo califica de «restos de camión». El número 90 es un Citroën ZX en el que se especifica «incendiado».
No todos están tan desastrados, algunos como la citada furgoneta Nissan están en bastante buen estado, como otros pertenecientes a empresas de la ciudad y gallegas, que todavía conservan sus colores e imágenes corporativas de sus dueños.
Es evidente que muchos de los vehículos a subasta fueron víctimas de accidentes de mayor o menor gravedad. El citado ZX es toda una muestra de perspicacia policial, en vivo y en directo es un destrozado chasis cubierto de óxido. Hay varios turismos más en los que se aprecian los daños causados por una excarcelación de los ocupantes: el techo, limpiamente aserrado, descansa tumbado del revés sobre los asientos.
En algunos coches, como un Audi 100, todavía cuelga del parabrisas el cartel medio borrado: «Se vende. 609-135-9...». En otros quedan pegatinas de todo tipo y color, peluches de niños, ropa sucia a montones, zapatos de cuatro clases, teléfonos móviles de primeros de los 90 y del tamaño de cajas de zapatos, cedés pirateados o legales (algunos auténticos clásicos de las gasolineras como Julio Iglesias o Camela), muñecos de plástico de animales e incluso restos de una botella de whisky. La última, en un coche accidentado.