Galiardo y Mánver llegan a Ferrol

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

Siempre recordaré la primera vez que pisé el escenario del teatro Jofre. Debía tener unos siete años y si llegué hasta allí fue gracias a mi padre. Cansado tal vez de verme hacer cabriolas y volteretas como una posesa por el pasillo de casa, un buen día decidió apuntarme a clases de ballet. Y de allí -tras varios meses de matarme a hacer pliés , pas de trois y développés - salté directamente a las tablas de nuestro precioso teatro junto al resto de mis compañeras de curso. Lo cierto es que no llegué a ser ninguna Paulova -aquí me tienen dándole a las teclas, que tampoco está nada mal-, pero siempre le estaré agradecida a mi padre por haberme dado la oportunidad de sentir esa emoción intensa y mágica que embarga a quienes están al otro lado del patio de butacas cada vez que sube el telón. Esa mismísima emoción -supongo yo- que sentirán mañana, en el mismísimo Jofre, los mismísimos Juan Luis Galiardo y Kiti Mánver . Estos dos artistazos del panorama nacional se subirán al escenario del teatro para representar la obra Humo , una tragicomedia en la que se aborda el mundo de las apariencias, las adicciones y las mentiras. Dicen que el montaje, escrito y dirigido por Juan Carlos Rubio , engancha al público desde el principio porque, además de entretener, «también hace pensar», en palabras del propio Galiardo. La pieza cuenta la historia de Luis Balmes , una especie de Allen Carr que va por el mundo ayudando a la gente a dejar de fumar, a pesar de que él, a escondidas, sigue exhalando el humo de sus cigarrillos. Y hasta ahí, como diría Mayra Gómez Kemp , puedo leer. Si quieren descubrir el resto de la historia no tienen más que plantarse mañana, a las diez de la noche, en el Jofre. Las entradas, de 15 y 18 euros, se pueden adquirir en la taquilla (hoy, de 11.00 a 13.00 y de 18.00 a 20.30 horas; y mañana, desde las 19.30 horas). Sigamos. Más sobre el teatro. Y pasamos al segundo acto de esta mirilla tan teatral sin movernos del Jofre. Porque fue allí, precisamente, donde ayer se celebró una interesantísima tertulia sobre el papel que ha tenido este buque insignia de nuestra ciudad en los 125 años de historia del teatro gallego. En esta peculiar reunión -organizada por la Asociación de Amigos do Teatro Jofre , que preside Luma Gómez y de la que es secretario Gonzalo Rodríguez - participaron cuatro enamorados de la dramaturgia: la escritora y crítica Inma López ; el productor de Lagarta, Lagarta, el actor Ernesto Chao ; el director, actor y estudioso Santi Prego ; y el director de Teatro do Noroeste, Eduardo Alonso . Como no tengo espacio suficiente para reproducir aquí lo que piensa cada uno del Jofre, he decidido quedarme con un solo testimonio, elegido al azar. Y el afortunado (¿pensará él lo mismo?) ha resultado ser Eduardo Alonso. Este vigués criado en A Coruña y adoptado por Ferrol en sus años de juventud asegura que cuando alguien le dice la palabra teatro lo primero que se le viene a la cabeza es una imagen del Jofre. «Eu atopei a miña vocación teatral en Ferrol, co grupo Teatro Estudio, e para nós o Jofre era un punto de encontro: o lugar onde podíamos mostrar os nosos espectáculos», me cuenta Alonso con algo de nostalgia en la voz. «Tamén alí foi onde aprendín a relación que se establece entre un actor e o público», añade a renglón seguido. Para el dramaturgo fue un golpe tremendo toparse, años después, con un Jofre en decadencia, «totalmente abandonado». Por eso cuando se reencontró con él después de su rehabilitación no pudo sentirse más feliz. «É un dos teatros máis fermosos que hai en España e un dos mellores de Europa; agora hai que dotalo de actividade constante e facer del a casa de todos os ferroláns». Pues ahí queda eso.

Falta un suspiro para que la función llegue a su fin y, como el Jofre ha acaparado toda la atención del ojo de La Mirilla, he decidido continuar con él durante estas últimas líneas. Y es que hoy mismo tienen la oportunidad de reencontrarse con su patio de butacas: a las ocho y media de esta tarde, el grupo compostelano Martín Códax ofrecerá un concierto con lo mejorcito dede su repertorio, compuesto por composiciones que datan del siglo XII al XIV. Ahora sí que es el final. La Mirilla baja el telón... Pero sólo hasta la próxima función.