Violencia verbal plenaria

FERROL

«¡Gilipollas!», «¡cabrona!», «¡hijos de puta!»... Los insultos del grupo opositor a Reganosa contra los ediles fueron continuos

01 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Juan Juncal calificó en su día de «manifestódromo» al pleno de Ferrol. El jueves él fue el primero en escuchar los improperios lanzados por parte del público, un grupo de unos 40 opositores a la planta de Reganosa, que, durante la última parte de la sesión, cuando se discutía la moción presentada por IU para que el Concello respalde a los concentrados en Mugardos contra la planta, interrumpieron los debates en más de medio centenar de ocasiones con gritos, insultos y amenazas.

El debate de la moción comenzó cerca de las 23.00 horas y fue calentándose. No por parte de los ediles, muy correctos siempre, sino del público. Esos 40 asistentes, todos adultos, a los que se permitió exponer sus argumentaciones al inicio del pleno en un silencio absoluto, comenzaron abucheando a Juncal antes incluso de que empezase a argumentar contra la moción; bastó que escuchasen su voz. A medida que el ex alcalde hablaba, el tono creció y los gritos de «¡mamalón!» y «¡machote!» se sucedieron. El alcalde, Vicente Irisarri, salió en defensa de su rival político en numerosas ocasiones. «Por favor, les ruego que dejen intervenir al señor Juncal», insistió una y otra vez.

Lo peor le cayó a Ramón Veloso, portavoz de los socialistas y edil de Facenda. Fue interrumpido más de 15 veces y fue calificado de «gilipollas» y «vendido» por aquel grupo de personas que decían «luchar a favor da vida» y de la «democracia».

En los primeros abucheos contra Veloso, hubo sonrisas en las bancadas de la derecha. «Igual se creían que con el cambio de gobierno esto iba a terminarse», señaló ayer un edil del PP. Pero pronto hubo caras de preocupación y de vergüenza ajena. Al seguir los insultos. Irisarri y también Juncal pidieron cordura.

Pero no la hubo. La edil Beatriz Sestayo, que defendió a Veloso, se encontró con una reacción virulenta, plagada de insultos brutales y dignos de una taberna; «¡cabrona!», entre otros.

El paroxismo llegó cuando la moción fue rechazada. Los gritos de «¡vendidos!», «¡hijos de puta!» y «¡cabrones!» entre otros inundaron la sala en la que está representada la soberanía de Ferrol. Incluso se lanzaron amenazas: «Espero que os muráis antes que nosotros», espetó un hombre de camisa blanca y barba a los concejales.

Minutos antes, Juan Fernández, que reiteró su oposición a la planta, rechazó los aplausos que le lanzaron: «¡A mí no me aplaudan, no me aplaudan de ninguna manera!».

La moción había sido presentada por IU. Yolanda Díaz apadrinó el texto presentado por una asociación vecinal con objetivo de preservar la participación ciudadana. Sin embargo, cuando los insultos impedían participar a Juncal, o a sus socios de gobierno del PSOE, desde las bancadas de IU no salió ni un llamamiento a la calma.