Fenómenos sobre y bajo las olas

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

30 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Pero quienés son esos dos fornidos marineros que miran orgullosos a la cámara con su botín de pesca a los pies? Seguro que, como a mí, la pregunta les habrá venido a la cabeza nada más ver la foto de ahí arriba, una de las dos que ilustran la parte superior de La Mirilla de hoy. Pues yo les cuento: el moreno de la izquierda se llama Miguel Bruquetas Jara , y el otro, el que luce tatuajes en ambos brazos, es Antonio Lata Lafuente . Además de salir juntos cada día al tajo -Miguel y Antonio comparten el duro oficio del marinero-, tienen una pasión en común: la pesca submarina . Y los dos, miren por dónde, acaban de demostrar que son unos auténticos fenómenos en eso de cazar bajo las olas en el Campeonato de Pesca Submarina Memorial Manuel Gómez Campelo , que se celebró hace pocos días en aguas de nuestra maravillosa costa -concretamente, entre Prioriño Chico y Punta Herbosa- bajo la organización de la sección de Actividades Subacuáticas del Grupo Bazán . Los protagonistas. Les decía que Antonio Lata y Miguel Bruquetas son dos fenómenos porque el primero logró auparse a lo más alto del podium del campeonato, mientras que su compañero consiguió situarse en cuarta posición, que tampoco está nada mal. Pero ahí no termina la cosa. El pabellón de Ferrolterra quedó muy alto, ya que Pablo Otero , del grupo Bazán, quedó en sexta posición. Es decir, tres de los nuestros, de entre los más de treinta inscritos, coparon la mitad de los seis primeros puestos (¡un aplauso, por favor!). El vencedor, Antonio Lata -miembro del Club de Remo San Felipe , al igual que su compañero Miguel Bruquetas-, me comentaba ayer que el éxito no le cogió por sorpresa. «Aunque hay mucha gente que viene pisando fuerte, los de aquí tenemos la ventaja de conocer este mar; yo controlo muy bien la zona», dice seguro el ganador. Antonio consiguió hacerse con los laureles con un botín de 18 piezas, mientras que en el caso de Miguel fueron 14 los ejemplares que le llevaron a la cuarta posición. Un mundo apasionante. Tengo que confesar que no sé ni papa de pesca submarina, así que les he pedido a Miguel y a Antonio que me aclaren algunas cosas. Me cuentan que para practicar este deporte sólo hace falta un traje de neopremo bien gordito, un cinturón de plomos, guantes, gafas, escarpines, un fusil para pescar... Y, sobre todo, un buen pulmón. Los cazadores acuáticos utilizan un tubo para respirar en superficie, pero luego todo depende de la resistencia de cada uno. «¿Que cuánto aguanto? ¡Ufff...! Depende mucho de las condiciones, pero en esta zona podemos llegar a estar bajo el agua hasta dos minutos y alcanzar los 18 metros de profundidad», cuenta Miguel. ¡Qué barbaridad! Creo que esto no es para mí, pero Antonio me saca del error: «Desde los tres metros de profundidad ya es posible hacer pesca submarina», aclara el marinero. Los dos me explican, además, que en Ferrol trabajan por este deporte tres entidades: el Club de Remo de San Felipe , el Club del Mar y el Grupo Bazán . Y Antonio me da una poderosa razón para practicarlo: «es una forma formidable de combatir el estrés; ahí abajo no hay ruido, ni tráfico, ni polución». El Surfusiom de Doniños comienza en Ponzos. Y seguimos en la mar salada, porque ahora, en esta recta final de La Mirilla, me toca hablales de la cuarta edición del campeonato Surfusiom , que ayer estaba previsto que comenzase en Doniños, como siempre, pero que finalmente tuvo que trasladarse a Ponzos . «El mar estaba como un plato en Outeiro, así que no hubo más remedio que buscar otro sitio», me explicaba ayer Silvia Pérez , miembro del Club Grosso , poco antes de que comenzasen las mangas del campeonato júnior nacional de body y surf. Para hoy las previsiones del tiempo -tan caprichosas aquí-se presentan más optimistas, así que es muy posible que todo el cuartel general de Surfusiom, con todos sus fenómenos incluidos (que éstos también lo son), vuelvan a Doniños. El campeonato sigue hasta el domingo, por lo que aún hay tiempo para verlos en acción. Es decir, en la cresta de la ola.