Un velocista que ya luce en el escaparate de Segunda

P. A. L.

FERROL

Fabien Lamatina (La Seyne Sur Mer, Francia, 1985) saludó la Segunda División con 45 minutos que resumen su estilo. Rápido, explosivo, con gol y capaz de cambiar el guión de un partido soso casi por sí mismo, el extremo lideró la reacción de ante el Eibar. Luce ya en el escaparate de la Segunda División A después de su notable campaña pasada, con algunos altibajos en una liga de menor exigencia. Pronto volverán a salir equipos interesados en su fichaje. Liverpool, Sevilla, Villarreal o Cádiz sonaron durante el curso pasado. Habrá más.

Dotado de un don para romper partidos, Lamatina también es un futbolista tipo Guadiana, aparece y desaparece por épocas. Quizá por eso empezó la liga en el banquillo de A Malata, lo que podía parecer una aberración para quien viese al Racing por primera vez en mucho tiempo y se encontrase con el pedazo de extremo que revolucionó el partido con su entrada.

En su primera campaña en el Racing, y jugando casi siempre como extremo derecho, se convirtió en el pichichi de la plantilla, con diez goles. Alcanzó esa cifra sin considerarse nunca indiscutible, aunque fue titular en treinta partidos. El propio futbolista vio lógica su salida del once por sus altibajos debidos al delicado estado de salud de su padre. La presencia de su familia en Ferrol contribuyó a su recuperación en varios momentos de la liga.

A su catálogo de recursos, los críticos de Lamatina siempre añaden los partidos en los que desaparece, su holgazanería a la hora de defender y un carácter díscolo que le hizo ganarse un par de expulsiones y al menos una sanción económica del club. Sucedió después de un encuentro ante el Alcorcón: después de ver la roja, saltó la valla del estadio de A Malata, subió a la grada y siguió el partido sin camiseta desde el palco cubierto sólo por una toalla.

Después de un mes excelente, el agente que le llevó al Racing, Claude Cauvy, habló del interés de varios equipos en su contratación. Y aseguró que Eduardo Macía, uno de los colaboradores de Rafa Benítez en el Liverpool, siguió su rendimiento en tres partidos en A Malata. Aunque durante meses se especuló con su traspaso, el tema quedó en nada. Desde el propio consejo de administración se bromeaba sobre una curiosa coincidencia: cada vez que algún ojeador importante acudía a verlo en Ferrol, daba la de arena. El contrato del futbolista francés se amplió de forma automática la temporada pasada hasta junio del año 2009, tras cumplir unos objetivos. El tiempo dirá si lo cumple. Ahora luce en el escaparate de Segunda.