La imagen del patrón recorrió las calles rodeada de música y la Danza de Arcos
25 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las fiestas de Cariño en honor a su patrón, San Bartolo, tuvieron ayer su día grande.
A las 11.00 horas comenzaron a escucharse las primeras melodías por las calles de la villa. Eran los bailarines de la cofradía de pescadores que, con la tradicional Danza de Arcos, alegraban a los más madrugadores.
Ya a las 12.30 horas, se ofició la misa solemne en la iglesia parroquia y, posteriormente, la procesión del santo. Cientos de personas acompañaban a su patrón por las estrechas calles mientras, en el cruce de la calle Balbís y la avenida de la Constitución los danzarines y la banda de gaitas de San Xiao do Trebo abrían un hueco, entre bailes, para dar la bienvenida al San Bartolo.
Al finalizar el baile, la gente se agolpaba para ver a su santo, que apareció en el cruce arropado por centenares de personas. Se sentía el ambiente festivo, e incluso hubo a quien se le cayó alguna que otra lágrima fruto de la emoción. «Es una procesión muy emotiva, todos los años venimos de Inglaterra y Madrid para verla», comentaban unas cariñesas residentes en otros lares.
Una vez posado en el suelo, comenzaron a sonar las gaitas y de nuevo la agrupación de la cofradía de pescadores apareció bailando alrededor de la imagen del santo con sus numerosos pasos.
Se trata de una danza muy vistosa. Sus intérpretes lucen una indumentaria blanca, únicamente adornada por una banda de la cofradía y la gran cantidad de colores de sus arcos. Su guía, Jesús Vicente, que al mismo tiempo es el más veterano -40 años bailando así lo confirman- es el encargado de dirigir al resto de la agrupación. «Son fieles, pasan generaciones y generaciones y se mantiene la danza. Es una tradición muy arraigada», confirmaba el alcalde, José Luis Armada, mientras presenciaba el espectáculo.
Tras un baile de casi cinco minutos, la procesión retoma su recorrido. La Danza de Arcos continúa por las calles a ritmo de las gaitas de San Xiao do Trebo. A su paso, la gente comenta que «tiene mucho mérito, algunos trabajan fuera e intentan venir para bailarla». La procesión seguía al grupo aminorando el paso calle arriba, mientras los vecinos en sus balcones, engalanados con banderas, se asoman para admirar un año más la tradicional marcha.
A las 13.30 horas, la villa se paraliza. Están sonando las bombas de palenque que retumban en los oídos de todos los que allí se encuentran. Sin embargo, San Bartolo debía seguir recorriendo las callejuelas de la villa marinera hasta llegar a la iglesia parroquial, donde los bailarines lo esperaban con los arcos levantados a modo de túnel.
Continúa la fiesta
Después de la procesión los festejos siguieron en Cariño. La Danza de Arcos continuó alegrando a sus paisanos, al mismo tiempo que la banda de música Eduardo Pondal ofrecía un concierto en otra de las calles.
Ya por la noche, la orquesta Lamas y el espectáculo de música y humor de Los Amados, conjunto con un estilo similar al de Les Luthiers, siguieron haciendo las delicias de cariñeses y visitantes, que disfrutan hasta mañana de sus fiestas.