La asociación gremial afirma que por ahora no se han cancelado reservas en los hoteles Los negocios de las zonas de playa son los que registran los peores resultados
21 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.esde hace semanas no se habla de otra cosa. El tiempo ha capitalizado las conversaciones de los ferrolanos, que esperan ansiosos que el anticiclón se asiente con fuerza. Pero además de frustar continuamente las expectativas de pasar una jornada de playa de aquellos que disfrutan actualmente de sus vacaciones, las condiciones meteorológicas están teniendo un impacto directo sobre la economía de varios sectores productivos, que ven mermadas sus ventas con respecto a veranos anteriores. Hosteleros y comerciantes confirman los malos resultados económicos que están registrando a principios de esta temporada. Luisa Barro, gerente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferrol y Comarca, admite que tanto el pasado junio como lo que va de julio no han sido buenos para el sector en la ciudad. Sin embargo, matiza que, en Ferrol, la mayor afluencia de turistas se recibe desde ahora y hasta mediados de agosto, por lo que manifestó su esperanza en que las condiciones meteorológicas cambien y se reactiven las ventas. No obstante, aseguró que, «desde luego, hasta ahora, las plazas que estaban reservadas en los hoteles no se han anulado». Cerca de la playa Si bien la caída en la actividad es generalizada en los bares y restaurantes de la ciudad, la peor parte se la llevan los establecimientos situados en las cercanías de las playas. En el restaurante Beceiro, situado en la ferrolana parroquia de Covas, confirman que el arranque del verano está resultanto «bastante malo». Si bien aseguran que durante los fines de semana «tenemos bastante gente», las circunstancias son las opuestas de lunes a viernes. Las temperaturas suaves, la persistencia de las nubes e incluso la lluvia han hecho desistir a muchos de acudir a los arenales, lo que ha repercutido inevitablemente en el sector. «Por semana, por las tardes, bajaba mucha gente para la playa, y siempre paraban por algo; pero ahora apenas si va gente», explican desde este negocio. El comercio también percibe los efectos del mal tiempo, aunque no necesariamente con repercusiones negativas. Aunque las lluvias frustraron la campaña de primavera -los establecimientos tuvieron que vender en rebajas los productos de temporada a los que no dieron salida-, el mal tiempo propicia que la gente se quede en la ciudad y favorece las ventas. Francisco Fajardo, presidente de la asociación Novo Ferrol, que aglutina a los establecimientos del barrio del Pilar y de Ultramar, subraya que «esta semana, por las tardes, se notó la gente». Sin embargo, admite que el hecho de que «este año no hubiese primavera y tampoco verano» ha producido que no se vendan las prendas y artículos de la campaña. En algunos campings, al igual que sucede con los hoteles, se mantienen las expectativas de ocupación para el próximo mes. Delfín Fidalgo, propietario del cámping de Valdoviño, sostiene que el nivel de ocupación actual es similar al del año pasado y las previsiones apuntan a que será del 90% en agosto. Fidalgo recuerda otros muchos veranos lluviosos, «en el 78, en el 81...».