En directo | Ataques continuos en una finca de Moeche Desde hace semanas, los animales salvajes visitan a diario una parcela de cultivo de maíz, propiedad de la granja Romero; de momento ya han devorado una hectárea de terreno
11 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.? mediados de mayo, los responsables de la granja Romero, de San Sadurniño, plantaron maíz en dos parcelas que poseen en Moeche. Son fincas de gran superficie, suman entre ambas más de 15 hectáreas. Del buen resultado de esta cosecha depende el futuro de la explotación. «Este es el alimento que tenemos los 365 días del año para nuestros animales», apunta la gerente, Mercedes Romero. Así, es fácil entender la preocupación que siente la agricultora al descubrir que cerca de una hectárea de cultivo acaba de ser devorada por los jabalíes. Al primer golpe de vista, una vez en la finca de Moeche, los ataques del cerdo salvaje no llaman demasiado la atención. ¿Por qué? El maíz fue plantado el 18 de mayo, por lo que la semilla sigue enterrada y sobre la superficie sólo sobresalen unas pequeñas hojas. «Allí donde veis que no hay verde, es todo lo que ha comido», explica José Manuel Dopico, encargado de la granja, quien además pronostica: «Ahora parará, porque dentro de poco, ya no quedará semilla, y volverá cuando haya mazorcas». Destrozos Esta no es la primera vez que el jabalí o jabalíes -los propietarios sospechan que se trata de una hembra con varios lechones- busca alimento en las fincas de cultivo de Moeche. Lo que alarma a los gerentes de la granja es que, con la cosecha recién empezada, el volumen de destrozos sea tan elevado. «No nos queremos imaginar a cuánto ascenderán las pérdidas cuando vengamos a recoger el producto, que aún faltan veinte semanas», destaca Mercedes Romero. Los agricultores de San Sadurniño se plantearon la posibilidad de volver a plantar la zona atacada por el animal salvaje, pero sería peor el remedio que la enfermedad. «La máquina destrozaría el maíz que ha quedado. La única manera de hacerlo sería a mano, pero no merece la pena, porque es un trabajo muy duro, para que luego venga el jabalí y lo destroce todo», señala Dopico. Ante esta situación, la gerente de la granja Romero tiene previsto enviar un escrito a la Consellería de Medio Ambiente para que sea conocedora de los hechos, y ponga medidas urgentes. «Supongo que no seremos los únicos agricultores de la zona a los que les pasa», afirma Mercedes Romero, que concluye: «Creo que hay mayor número de jabalíes, y si a eso le añades que cada vez hay menos cultivos, entiendes lo que pasa». La falta de medios de los que disponen los agricultores para combatir estos ataques es una de las reivindicaciones de los gerentes de la explotación de San Sadurniño: «Si tengo una plaga de gusanos, sé lo que tengo que echar y puedo minimizar los efectos, pero ¿qué hago con esta plaga? No autorizan batidas, no dejan que pongas trampas porque es un animal protegido, ¿quién me protege a mí, entonces?». La idea de vallar la finca tampoco convence a Mercedes Romero: «Es demasiado grande, son 15 hectáreas, además eso no te garantiza que no vaya a entrar igual». Hasta ahora, la gerente de la granja entendía que sufrir cada año algunas pérdidas por los ataques de los jabalíes «formaba parte de las reglas del juego». Después de conocer que se ha comido una hectárea, afirma: «Ya es muy grave».