El local vecinal de Pedroso, a la sombra

FERROL

Reportaje La directiva denuncia que carecen de luz y teléfono en el inmueble cedido por Feve; promueven la mejora de otro edificio, pero las obras llevan año y medio paradas

30 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El local social de la agrupación vecinal de Pedroso tiene un horario de apertura muy limitado. No el que establecen los responsables de la entidad, sino el que les impone la luz solar. En el inmueble que les ha cedido Feve en la estación de la parroquia, carecen de iluminación y línea telefónica. Por si esto fuera poco, en los últimos meses recibieron, en dos ocasiones, la visita de los vándalos. Ante esta situación, a los naroneses no les queda más remedio que hacer uso del local sólo a determinadas horas del día. «En invierno, más allá de las cinco de la tarde es imposible», señala Ramiro Pouso, de la directiva de la asociación. Asimismo, explica que la luz del edificio está conectada al alumbrado público, por lo que se enciende de forma automática a las nueve de la noche: «Si queremos hacer algún curso o actividad no podemos». Sin nuevas tecnologías La falta de red telefónica impide a la asociación vecinal de Pedroso dar el salto a las nuevas tecnologías. «Aunque coloquemos un ordenador, no podemos conectarlo a Internet», comenta Pouso. Además, los responsables de la entidad afirman que, tras la indeseada aunque frecuente visita de los vándalos al local, han optado por dejar en el inmueble de Feve sólo los objetos imprescindibles. La última vez que los gamberros hicieron de las suyas en la sede de la entidad naronesa, rompieron la puerta de la entrada y revolvieron entre los libros pero no encontraron nada que llevarse. «La otra vez robaron tres guitarras que teníamos para cursos, y ahora ya no dejamos nada, claro», apunta una integrante de la agrupación. Obras paralizadas La directiva de la asociación ha intentado poner punto y final a esta situación mediante la mejora de otro edificio, un antiguo local que fue propiedad de la sociedad ganadera. Hace año y medio, solicitaron licencia de obra, lograron una subvención de la Diputación de 6.000 euros, e iniciaron los trabajos. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. Al arrancar el arreglo del tejado, algunos muros del inmueble se vinieron abajo. Poco tiempo después, el Ayuntamiento paralizó las obras. Ahora, la entidad de Pedroso necesita más presupuesto para acometer un nuevo proyecto, requisito que le pide el Concello. «Esperemos retomar las obras cuanto antes, necesitamos un local ya», declara Ramiro Pouso.