Reportaje | Balance de turistas durante Semana Santa El cenobio de A Capela recibió estos días de vacaciones a 3.204 personas; entre él, el monasterio de Monfero y el castillo de Pontedeume sumaron cinco mil visitas
09 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?esde el punto de vista turístico, la Semana Santa tuvo su parte buena y su parte mala. La primera es que los negocios de hostelería y alojamientos de toda la comarca se llenaron de clientes y miles de ojos curiosos se maravillaron con el patrimonio histórico que salpica el Eume. Las tres grandes joyas artísticas de la comarca (Caaveiro, castillo de Andrade y monasterio de Monfero) recibieron 5.183 visitas en la última semana. Son los monumentos que cuentan con un control de acceso y se contabiliza a los turistas. De ellos, el monasterio de Caaveiro fue el más deseado de la semana. Según datos facilitados ayer por Marcelino Abuín, responsable de la empresa que realiza las visitas guiadas al cenobio, entre el sábado 31 y el domingo 8 se acercaron a Caaveiro 3.204 personas; sólo el Viernes Santo se contabilizaron 926; el jueves, 686; el sábado 7, 456; y anteayer, 454. Estas cifras son ligeramente inferiores a las del 2006, según Abuín. Tanto el viernes como el sábado, mucha gente se quedó sin poder entrar en las Fragas y en Caaveiro debido a que se extremaron los controles de acceso rodado al parque debido al caos de tráfico. Sólo se permitía la entrada de coches hasta el centro de recepción de visitantes (de donde partían los buses) a cuentagotas y muchas personas optaron por dar media vuelta. La Consellería de Medio Ambiente no había cerrado ayer aún las estadísticas de visitantes al parque natural durante la última semana. Al monasterio de Monfero -de entrada gratuita, como Caaveiro- acudieron 1.279 personas entre el 31 y el 8 (lunes 2, martes 3 y miércoles 4 estuvo cerrado), medio millar más que en la Semana Santa del 2006. El Viernes Santo batió marcas con 483 visitantes anotados por la responsable de la oficina de turismo del monasterio. Los comentarios más frecuentes que hacían allí, en Monfero, los visitantes era: «Lo están rehabilitando ¿no?». La respuesta de la encargada de turismo: «Me temo que no». El otro gran atractivo del Eume, el castillo de Andrade, en Pontedeume, recibió entre el jueves y el viernes a unos setecientos turistas, que pagaron un euro de entrada. La comarca, imposible La parte mala de que el Eume sea una maravilla y de que todo el mundo quiera visitarlo es que para muchos resultó misión imposible disfrutar a gusto de un simple paseo por el parque Fragas do Eume, visitar Caaveiro o recorrer el monasterio de Monfero sin tropezarse con unos y otros. El Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) está recibiendo estos días llamadas y correos electrónicos con las impresiones de algunos turistas que se acercaron al Eume. Uno de los emails enviados al CIT está firmado por Mayte Hernández, de Madrid. Dice: «He visitado durante la Semana Santa la zona de Cabañas que tiene una parte del parque natural de las Fragas del Eume. Por desgracia no quedé nada contenta de cómo lo tienen montado. Intentamos usar el bus que ponen en servicio al no dejarnos usar el coche y fue imposible debido a la cantidad de gente que había y a los pocos servicios que tienen, nos tuvimos que recorrer todo el camino a pie para no esperar colas interminables. En el monasterio (Caaveiro), limitado a visitas guiadas, tuvimos que esperar también un montón; a la salida ya no había autobús y se quedó un montón de gente con niños para ir a pie. Hubiera preferido tener que pagar un poco por el autobús, pero poder usarlo y no darme semejante caminata y no poder disfrutar».