?l prototipo del estudiante de la UNED está claro: una persona de entre 35 y 50 años y que trabaja de forma simultánea o que no lo hace, pero se ha puesto a estudiar para quitarse la espinita de no tener estudios universitarios. Sin embargo -y a pesar de que este perfil sigue siendo el mayoritario-, las cifras revelan un incremento de los alumnos de 18 a 30 años. «Creemos que esto se debe a que cada vez hay más estudiantes que se decantan por la FP, jóvenes que terminan pronto los estudios y que después intentan sacarse un título universitario al mismo tiempo que trabajan», cuenta Susana Blanco. También han aumentado los alumnos con discapacidad. ¿Por qué? Porque la UNED ofrece exámenes adaptados a cualquier tipo de minusvalía, como ceguera o sordera. «En este sentido, la UNED desarrolla una gran labor social», recalca Blanco.