Entrevista | Jorge Cao Ruiz
09 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?a Capitanía Marítima de Ferrol, cuya nueva sede en el recinto portuario inaugurará la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, el próximo lunes, es uno de los organismos menos conocidos de la ría. No obstante, desempeña unas funciones y servicios tan importantes como la Autoridad Portuaria y su jurisdicción se extiende desde Estaca de Vares hasta Carboeiras, a la altura de Miño. La Capitanía se ocupa de todo lo relacionado con la seguridad marítima y vertidos contaminantes en su zona de influencia excepto en las áreas de servicios propias de la Autoridad Portuarias. El capitán es la autoridad competente para proponer el cierre del puerto cuando las condiciones de seguridad y contaminación del medio marino así lo aconsejan. Supervisa la investigación de accidentes y siniestros marítimos o episodios de contaminación. Puede también inmovilizar un buque en el puerto si sus condiciones de seguridad o navegación no son las adecuadas. Al frente de la Capitanía se encuentra Jorge Cao Ruiz, un marino mercante ferrolano que asumió el cargo hace siete años. El organismo fue creado en Ferrol hace una década. Él es el segundo capitán que ha tenido la institución. -¿Señor Cao, cómo van las inspecciones de buques, todos cumplen? -Durante el 2006 realizamos más que en el año anterior. -¿Con alguna incidencia? -Aunque no ha trascendido, en una ocasión tuvimos que llevar la Guardia Civil a bordo ante la actitud del capitán de un barco. -La tarea, parece, va en continuo crecimiento. -La Capitanía tiene tres funciones principales, el registro y despacho de buques y embarcaciones; la seguridad marítima y, en tercer lugar, la inspección. Para todo ello, tanto en el puerto de Ferrol como en los de Cariño y Cedeira somos poco más de 25 personas entre técnicos y funcionarios. -¿En qué área ha observado cambios durante los últimos años? -Sin lugar a dudas en la náutica de recreo y deportiva, creció muchísimo. Cada vez se registran más barcos y tenemos que supervisar su proceso de matriculación y si cumplen con las normas establecidas para este tipo de embarcaciones, que también suponen más problemas de seguridad marítima. Sólo durante el año pasado se matricularon 126 embarcaciones de la séptima lista y once motos acuáticas. -¿Son sólo papeles, trámites registrales? -No es sólo el trámite administrativo porque desde que el barco de recreo se matricula hasta que se desguaza queda bajo nuestro control. Si el eslora es de más de seis metros, el barco tiene que pasar periódicamente una ITB que es como la ITV de los automóviles pero en buques. Además de esta tarea, también durante el 2006 hemos despachado 216 buques mercantes y 797 pesqueros. A la Capitanía Marítima compete también el control de las tripulaciones. Por ejemplo, un oficial de un barco gasero debe estar especializado en este tipo de buques. Lo mismo ocurre si se trata de un petrolero o un quimiquero. Parte de estas tripulaciones deben estar igualmente capacitadas en contraincendios y otras emergencias. -¿Necesitaban la nueva sede, evidentemente? -Sí. Ocupábamos un edificio cedido en su día por la Autoridad Portuaria pero se nos había quedado ya muy pequeño.