Más niños, pero más emigrantes

La Voz R. S. | FERROL

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En el año 2005, del que se extrae el padrón de población que acaba de publicar el INE, revelaba un récord de nacimientos en Ferrol, 575, la mayor cifra desde 1989. Esa cifra hacía intuir el final de un ciclo, el de la pérdida permanente de población que llevó a la urbe naval del cuarto puesto entre las ciudades gallegas, a comienzos de los años ochenta, a la cola, ahora, de todas ellas. Pero el resultado ha sido el mismo, la misma tónica desde hace casi veinte años, una depresión poblacional que de momento no se remonta. Las causas principales son dos: el éxodo y el envejecimiento poblacional. El primero se explica por dos tendencias. En el Concello de Ferrol se dan de baja cada año alrededor de 2.000 ciudadanos, que bien se van a otros municipios próximos por falta de vivienda o buscando algo más asequible -es el caso de Narón, principalmente-, bien a otras comunidades (Canarias o Madrid) en busca de un trabajo que escasea en la comarca. Sólo a esas dos autonomías se van cada ejercicio unos 300 ferrolanos. La segunda causa obedece a algo estructural más difícil de solucionar con más puestos de trabajo o más vivienda. Ferrol es la urbe, entre las españolas de más de 50.000 habitantes, que cuenta con un mayor porcentaje de población por encima de los 65 años, según datos del INE. De hecho, un 22% del padrón municipal, supera la edad de jubilación. El auge de los municipios próximos (Narón y Ares) ha suavizado una sangría sin precedentes. Estas contingencias no están hoy dentro del debate político, pese a que era una prioridad en las elecciones del 2003. Se volverán a escuchar soluciones, con seguridad, en mayo, que toca volver a las urnas.