Testimonio | Con el cauce pegado a sus casas
06 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Hace 53 años que Ramón Méndez y Regina Fernández se fueron a vivir a Serantes, junto al río de Os Corrais, a una vivienda con dos plantas. Aquello era entonces «una ensenada, junto al mar». Con el tiempo fueron viendo como frente a su vivienda, al otro lado de la carretera, se construían pistas deportivas, pabellones, algunas casas... Y se canalizaba y estrechaba bajo tierra el regato que ellos tenían junto a su casa. Y llegaron los problemas. «Hace unos ochos años, aquí el agua alcanzó el techo de la planta baja», dice Ramón mientras señala una marca a unos dos metros de altura. Por eso, desde hace más de una década, Regina en cuanto oye llover se asoma a la ventana para ver cómo va el río. Todos sus enseres están ya en una planta superior, y abajo sólo queda un televisor y un suelo cubierto de barro, restos de la subida de hace diez días. «Y como nosotros, todos los de aquí, como una pareja joven que se hizo una casa preciosa... Qué pena, verla toda inundada», relata ella. Junto a su vivienda el río ya lleva abundante tierra, plásticos y ramas. Es fácil deducir lo que sucede cuando se estrecha o encuentra un tapón: inundación va. Ramón recuerda que hace dos años un técnico de la Xunta visitó la casa después de que ellos insistieran en un escrito. «Sacaron unas fotos y nos dijeron ''esto lo vamos a arreglar'', pero, claro, no dijeron cuándo».