Reportaje | El rastrillo de la asociación de mujeres de la Marina La Asociación Nuestra Señora del Carmen cerrará mañana el rastrillo que tradicionalmente organiza en Ferrol para recaudar fondos a personas necesitadas
02 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Es un clásico en los albores de la Navidad ferrolana. El rastrillo benéfico que organiza cada año la Asociación Nuestra Señora del Carmen, vinculada a la Armada, cerrará mañana sus puertas tras una semana de búsqueda de la solidaridad de los ferrolanos, y de varias semanas de intenso trabajo de organización. El objetivo principal de la asociación, cuyo equipo directivo está integrado por mujeres de militares, es el de ayudar a personas vinculadas a la Armada con necesidades económicas. «Cada año, a 65 personas con dificultades les damos una paga extraordinaria en julio y diciembre y, además, a otras quince ayudamos económicamente todos los meses», explicó María José García de Bouza, la tesorera de la entidad. En estos momentos, la Asociación Nuestra Señora del Carmen cuenta con 116 asociadas que cada mes colaboran económicamente para hacer posible la ayuda a las personas necesitadas. Pero no es suficiente, y de ahí la organización de otras actividades para aumentar los fondos, como el rastrillo y los cafés y bingos benéficos que se celebran a lo largo del año. María Luisa Madrigal, esposa del almirante del Arsenal, Francisco Cañete, preside la entidad mientras que la vicepresidenta es Pilar Luna, esposa del almirante de Acción Marítima, Gonzalo Sirvent. Mercedes Sánchez de Vivar es la secretaria, mientras que María José García es la tesorera y Blanca Torres, junto con otras cinco más, es vocal. Ya sin vender, los artículos del rastrillo son una prueba palpable de la solidaridad de los ferrolanos. La mayoría de los productos son donados por el comercio ferrolano, «pero incluso señoras que son beneficiarias de las ayudas, hacen pequeñas cosas a ganchillo para hacer así su pequeña colaboración», explica María Luisa Madrigal, presidenta de la asociación, cuyas integrantes quieren agradecer la implicación de los comerciantes y de la dueña del local en el que está el rastrillo, en la calle Concepción Arenal número 24. Aunque las responsables de la entidad se ocupan de que cada año se pongan a la venta en la tienda decenas de artículos, algunos duran muy poco en las estanterías. Las cunas, los trajecitos de los bebés, los muñecos vestidos a calceta y las piezas de ganchillo vuelan los primeros días. La labor callada de las integrantes de la asociación tiene sinsabores pero también recompensas. «Se nos dio el caso de una chica que tenía un problema físico, que le ayudamos a resolver y que gracias a eso encontró un trabajo», explican con satisfacción. Mañana el rastrillo abrirá sus puertas de 11 a 13.30 y de 17.30 a 20.00 horas.