?l próximo mes quedará constituido el comité técnico y sanitario de cuidados paliativos del área sanitaria de Ferrol. Ese fue otro de los anuncios realizado en su visita de ayer por la conselleira de Sanidade, María josé Rubio Vidal. El objetivo del flamante organismo será desarrollar el plan de cuidados paliativos en Ferrolterra. Estará formado por personal médico y de enfermería de la unidad del mismo nombre, de Oncología Médica, de Medicina Interna, de Atención Primaria y de Hospitalización a Domicilio. También contará con un psicólogo clínico. El plan de cuidados paliativos contempla, además de los dispositivos hospitalarios precisos para ofrecer ese servicio, la atención domiciliaria a cargo de unidades específicas y de equipos integrados por sanitarios de atención primaria. La conselleira también anunció que el próximo día 2 de noviembre comenzará el servicio de consultas de cuidados paliativos, que tendrá el objetivo de observar la evolución de los pacientes dados de alta en la unidad médica de esa especialidad. Más de 250 pacientes María José Rubio Vidal tuvo palabras de elogio para el equipo de cuidados paliativos del Marcide. Calificó su trabajo de «modélico» y cifró en 250 a los pacientes que han atendido desde su formación. La unidad dispone de 17 camas ubicadas en la cuarta planta del Novoa Santos y su cuadro de personal está compuesto por siete enfermeras, otras tantas auxiliares de clínica, dos médicos, tres celadores, un psicólogo, un trabajador social y un auxiliar administrativo. Además de un consultorio médico y otro de enfermería, en el que ha partir del día 2 comenzarán las citadas revisiones. También el alcalde, Juan Juncal, tuvo palabras de elogio para el personal de la unidad y para los médicos presentes en el congreso, a quienes reconoció su trabajo para aliviar el dolor en las personas, especialmente el neuropático. «Un mal que sólo pensar en sufrirlo resulta agobiante», señaló. Al dolor crónico se destina el 3,2% de los presupuestos sanitarios, según la organización del congreso. Galicia, con un 11%, supera ligeramente la media española de personas que lo sufren. Aquí duele un poco más, pero nada que ver con Noruega, donde llega al 29% de la población.