El plan director del Arquitecto Marcide va camino de ser un proyecto de aquí a la eternidad. Pero no por sus bondades sanitarias o por el faraónico recibidor con el que ha dotado al hospital, sino porque parece que sólo los bisnietos de quienes hoy están en la incubadora lo verán acabado, ya que que la conselleira confirmó ayer un nuevo retraso para su finalización. Según dijo, este año la Xunta destinará un «importante orzamento» para finalizar la tercera fase, que afecta a la unificación del servicio de pediatría, la construcción de nuevos quirófanos, el edificio administrativo y la reforma del área de observación de Urgencias. Todas esas obras se realizarán con el «importante orzamento» de 1,5 millones de euros, exactamente cuatro veces menos que lo proyectado por la actual Xunta cuando elaboró sus presupuestos para el presente año. Lo peor es que el proyecto ya acumula más de dos años de retraso y que en el 2006 también se le concedió una cantidad claramente exigua: 600.000 euros, ocho veces menos de lo previsto. Según los cálculos realizados por la consellería y publicados el año pasado, el plan director todavía necesitaba en el 2005 una serie de inversiones de hasta 20 millones para quedar definitivamente terminado. Es decir, si se mantiene el ritmo de gasto registrado en los dos últimos presupuestos (2,1 millones de euros, resultado de sumar los 600.000 euros del 2005 más los 1,5 millones del 2006) se tardarán aproximadamente unos diez años más en rematar las obras. Reformas que podrían estar acabadas con menos de la mitad de los 50 millones destinados a la Cidade da Cultura sólo para el próximo año.