Reportaje | La unidad de buceadores militares de A Graña Han ayudado en crisis que han llenado miles de páginas de prensa, desde el «Prestige» hasta el «Siempre Casina», pero sus operaciones han pasado casi desapercibidas
21 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los buceadores juegan un papel fundamental para la Armada, aunque lo hagan ocultos tras el perfil afilado de fragatas y patrulleros. El mando de Acción Marítima de Ferrol dispone desde hace años de un núcleo de buceo formado por casi veinte especialistas. Han jugado un papel clave y discreto en las crisis sucedidas en la costa norte española en los últimos años, desde el Prestige hasta el Siempre Casina . Sus misiones incluyen la defensa de buques, muelles e instalaciones para evitar sabotajes y a la inversa; localizar e inutilizar explosivos bajo el agua, como en Gijón en el 2001, cuando recuperaron varios proyectiles de más de 300 milímetros. También se encargan de reparaciones subacuáticas en barcos y de controlar y distribuir material de submarinismo para las unidades navales de la zona. Están comandados por Avelino Ríos, que ha participado personalmente en algunas de sus últimas misiones. En el 2003 trabajaron en la operación Prestige , un trabajo continuado de nueve meses para limpiar los fondos marinos de chapapote. En total, retiraron casi 2.000 toneladas de fuel mezclado con arena en el parque nacional Illas Atlánticas. Toda la unidad pasó por la misión mediante un sistema de relevos. El trabajo fue agotador. «El chapapote -explica Ríos- hizo el mismo efecto que meter parte de un azucarillo en café, lo que complicó muchísimo sacarlo». También estuvo allí su segundo, el teniente de navío Félix Fernández, que recuerda que el carburante «acababa por impregnar todo, por muchos guantes y monos protectores que nos pusimos, al final del trabajo hubo que tirar muchos trajes». La unidad se desplegó el año pasado para explorar el naufragio del Siempre Casina . Fue peligroso, el mal estado de la mar hacía oscilar el pesquero hasta cuatro metros. «Las antenas se movían como látigos», cuenta Ríos. «Y sabes que si te golpean vas a salir disparado hacia arriba, sufriendo una descompresión rápida», añade Fernández. Pero están preparados. De los candidatos a buzo seleccionados mediante duras pruebas físicas, más de un 30% abandona durante la instrucción.