¿Tendrá gafe esta autovía?

F. Fernández FERROL

FERROL

Reportaje | La obra de la AG-64 a Vilalba, salpicada de imprevistos EL TRAMO EN ESPIÑAREDO, ANTES Y AHORA EL TRAMO EN OS AIRÍOS Un terraplén que se desliza en Espiñaredo y raja el asfalto, restos arqueológicos... Esta arteria que cruzará As Pontes se está encontrando con muchas piedras en su camino

11 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?Tendrá gafe esta autovía? Los imprevistos salpican la construcción de los dos tramos en obras de la AG-64, nombre que tendrá la carretera de cuatro carriles y libre de peaje que unirá Ferrol con Vilalba, y que, de momento, acaba en Espiñaredo. Para empezar, a lo largo de este mes de agosto tendría que abrir al tráfico el tramo hasta As Pontes, en obras desde mayo del 2004, pero apareció, como no, un imprevisto. Justo en los primeros kilómetros del trecho nuevo, en la zona de Espiñaredo, se levantó un terraplén de cuarenta metros de altura sobre el que se han construido los cuatro carriles. Éstos lucían ya su capa de asfalto y todo, pero en febrero pasado tanta tierra apilada se deslizó y provocó una grieta en el firme. Primer gran contratiempo que ha retrasado el esperado día de la inauguración del tramo. Hasta hace sólo unas pocas semanas, la constructora de la autovía no ha empezado a levantar el asfalto para reparar el desaguisado. En parte porque necesitaba que dejase de llover totalmente y también porque ha efectuado pruebas en el terraplén para comprobar que no volverá a moverse y a quebrar la autovía. En principio, ese deslizamiento en Espiñaredo impedirá llegar a As Pontes a través de los cuatro carriles hasta el mes de octubre. Esa es la última fecha avanzada por la conselleira de Política Territorial, María José Caride. De más paciencia aún habrán de armarse los conductores para seguir más allá de As Pontes por autovía. El tramo hasta Cabreiros, en obras desde hace casi un año, avanza a paso de tortuga a causa de las excavaciones arqueológicas en Os Airíos para documentar un yacimiento. Lo que sí avanza en ese tramo a Cabreiros es la obra del viaducto que salvará el valle del Eume y que discurrirá por detrás de Endesa. De la tierra asoman ya una decena de pilares, aproximadamente la mitad de todos los que tendrá: 28, el más largo, de cien metros de altura. Donde aún no hay luz más allá del túnel es en el tramo final de la autovía, el Cabreiros-Vilalba, que carece de financiación.