Reportaje | La playa de Ares dispone de una silla de baño para los minusválidos Una persona con problemas de movilidad estrenó hace unos días el artilugio que hace la vida más cómoda a este colectivo
30 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«No deberíamos tener que luchar por un derecho que ya es nuestro, deberíamos tenerlo sin más». Así de contundente se muestra Marita Espada, delegada de la Asociación sociocultural de minusválidos de Narón. Esta entidad está descontenta por las barreras que los discapacitados físicos tienen en la comarca. «La mayoría de las playas sólo tienen una rampa que no lleva a la persona hasta el agua, y algunas sólo cuentan con acceso a través de escalones», afirma enérgica. Sin embargo, un avance destaca sobre los demás. La playa de Ares tiene, desde el año pasado, una silla anfibia adaptada para que las personas con minusvalías físicas puedan bañarse. Lo curioso es que la citada asociación de minusválidos desconocía la existencia de tal artilugio. El concejal del Concello de Ares, Camilo Molín, indica que «nadie la ha demandado en todo este tiempo». La delegada de la asociación en Narón mantiene que «desconocemos esa iniciativa y, de hecho, no tenemos constancia de que haya otra así en la comarca». Esta silla es propiedad del Ayuntamiento, aunque su uso corresponde a los miembros de la Cruz Roja afincados en la playa, quienes sostienen que «la silla es muy estable. Hemos comprobado que soporta el peso de cinco personas sin hundirse». Los voluntarios Los voluntarios son los encargados de transportar por el agua a las personas que soliciten el servicio, pues «es necesario que esté uno delante y otro detrás para mayor seguridad». El problema que plantea el aparato es la ausencia de cintas que mantegan al usuario ajustado y sin peligro de resbalar. Toñita Espiñeira ha sido la primer persona en usarla. «Me parece muy buena idea, además de cómoda. Lo que no entiendo es cómo no se ha promocionado», declara. Esta mujer es socia de la asociación de minusválidos, debido a un problema que le impide caminar largas distancias. «Sólo puedo dar unos cuantos pasos con ayuda de muletas, pero necesito una silla. Sin esta iniciativa del Concello, me sería muy difícil llegar hasta el agua sola», manifiesta Toñita. Desde la organización de minusválidos, quieren concienciar a la sociedad de que lo que piden «no sólo es para nosotros, es la eliminación de unas barreras que obstaculizan la igualdad de los ciudadanos y que pueden afectar a cualquiera el día de mañana», aclara la delegada, que destaca que «todos podemos ser minusválidos». Asociados La entidad cuenta con unos 1.600 socios, entre voluntarios y discapacitados, y funciona en la provincia de A Coruña. Su sede se encuentra en Ferrol, aunque hay una delegación en Narón. La delegada explica: «Integramos a gente sin discapacidades con nuestros socios, para que todos se mentalicen de la situación. No queremos ser un gueto». Además, Marita Espada apostilla: «Aplaudo la iniciativa, pero los avances deben continuar».