El hombre práctico

POR FRANCISCO VARELA

FERROL

DE LOS HOMBRES públicos cuando mueren suele quedar el anecdotario. Para el balance de su vida, de su legado a la ciudad, se precisa hurgar en el inmediato pasado, no siempre a gusto de todos. Pero en el caso de Fernando Blanco, con sus luces y sombras, nadie le podrá negar haber sido pieza clave en la restauración democrática de Ferrol y en el desarrollo de la política de izquieras posible cuando la alianza de socialistas y comunistas recibió un ayuntamiento literalmente en quiebra. ¿Qué hacer? ¿Cómo no defraudar las inmensas expectativas de 1979? Pues Fernando Blanco demostró en aquel tiempo, que arrastraba todavía la mugre clasista de la dictadura, que un soldador de Astano podía dirigir la política urbanística de la ciudad. Y lo demostró con creces: Ferrol fue la primera ciudad de Galicia con Plan General y en crear una gerencia de urbanismo o la operación para el campus de Esteiro. El alcalde Quintanilla y Couce Pereiro después tuvieron en el tándem Fernando Blanco-María Carneiro (titular de la gerencia) una máquina de trabajar. Había aprendido el abecé del urbanismo en unos cursos organizados por el Partido Comunista en Madrid de preparación de cuadros para los futuros municipios democráticos. Fue realmente una persona práctica. Por eso consiguió recursos para la primera planta de reciclaje de Galicia, montada en Mougá y que luego no funcionó pero no por su culpa. Siempre que había que ir a Madrid en busca de dinero, fuera del Feder o de otra ventanilla, allí estaba Fernando con su carpeta: agua a la zona rural, reurbanización de las casas baratas, entronque As Pías-carretera de Castilla... Su apartamiento de la política o los cambios de los últimos años no deben ensombrecer estos números negros imborrables del período de un consecuente hombre de izquierdas.