La villa de las ?mil postales

María Hermida
María Hermida ORTIGUEIRA

FERROL

REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ PARDO

En directo | El penúltimo día del efervescente festival celta No sólo de cámping y conciertos vive el certamen más potente del panorama nacional; el sábado trajo consigo mil y una actividades a la villa de Santa Marta

08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?n el programa del festival celta, al igual que sucede con los trípticos de otras fiestas, todos los años se guarda un pequeño recuadro para las llamadas actividades paralelas. En ocasiones, el imán de las grandes actuaciones tiene tal poder que son pocos los ojos que se posan en esas otras variadas iniciativas. Craso error. Los ojos curiosos podrían descubrir ayer en Santa Marta que en la variedad está el gusto y que todo lo que suena a diferente e innovador atrae. Que se lo digan a los que decidieron apostar por los grupos noveles. Ayer dio comienzo el certamen Runas, en el que actuaron Soom Ibérico, Korrontzi, Nao d¿ire e Irtio. El público no dudó, a pesar de ser media tarde, en respaldar con su presencia los conciertos de los grupos promesa -aunque alguno tuviese que hacerlo ya tumbado en la hierba-, en los que llamaron la atención los renovados sonidos del folk llegado de Portugal, el País Vasco y Vigo. Hoy continúan los conciertos y, entre las formaciones participantes, estará la del fenés Daniel Bellón. Singular es también el hecho de que los zancudos llamados Lous Tchancayres, que el jueves hicieron resonar sus palos de madera sobre el escenario y que ayer se atrevieron a pisar fuerte por las calles, consiguiesen levantar el ánimo de numerosos festivaleros. Así lo hicieron y su espectáculo animó de lo lindo durante la mañana en Santa Marta. Y no deja de llamar la atención también que en la alameda se celebra, según los expertos en la materia, «el congreso internacional de artesanos». Razón no les falta para decirlo. En las casetas uno puede encontrarse desde el consabido cuero y madera, a objetos extraños para hacer fuego con la boca, aprender a hacer malabares y también todo tipo de objetos para quitar el estrés del cuerpo. Con la visita de centenares de folkies a los puestos artesanos se completa un sábado que, al menos, dejó mil postales.