Vuelve la cría de capones de Mos

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago FERROL

FERROL

JESÚS G. TABOADA

Crónica | Los propietarios de las famosas gallinas aprenden a castrar sus aves Tres veterinarios de la asociación de criadores enseñan a operar a las aves; el objetivo es proporcionar otra salida económica fructífera a los avicultores

01 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l objetivo es darle más salida comercial a la gallina de Mos con un nuevo producto: el capón, que en realidad es bastante antiguo. La técnica para capar a las aves se ha ido extinguiendo lentamente en algunas zonas de Galicia, pero la Asociación Avicultores de raza Galiña de Mos se ha propuesto recuperarla. Para ello ha dispuesto un equipo de tres veterinarios que enseña a los criadores a castrar las aves. Diego Rois es uno de ellos. El pasado martes estuvo en casa de Luis Garnelo, un avicultor de Neda. Allí enseñó a un grupo de vecinos a operar a los auténticos gallináceos de Mos. La intervención, al menos en sus manos, parece bastante sencilla. Se despeja de plumas uno de los costados del ave, se practica un corte en la piel y, a continuación, una incisión entre dos costillas. Desde ahí, es posible alcanzar y seccionar los testículos del animal, que son blancos y de un tamaño ligeramente más grande que el de una lenteja. El pájaro no parece sufrir durante la intervención, que Diego realiza en menos de media hora, y, tras desinfectar y coser el corte, es perfectamente capaz de caminar. A pesar de las clases, los avicultores no pueden practicar las castraciones sin que esté presente un veterinario. Una gallina única Diego Rois explica que la gallina de Mos «la trajeron los pueblos indoeuropeos, igual que el porco celta; la mayoría de los demás tipos son de procedencia romana». Ferrolterra es una de las zonas con más ejemplares: hay 62 criadores y 1.100 reproductores. Juan Carlos Puente, que actúa como coordinador de los criadores de la zona, describe la gallina de Mos como una gallina mediana, cuyo peso habitual es de 2,5 kilos, 4 en caso de los gallos. Su color característico es leonado, aunque hay ejemplares con otros tonos. Su rasgo más inconfundible es la cresta, que está dividida en tres filas de pequeñas protuberancias con forma de guisante. El precio por una auténtica gallina de Mos ronda los 20 euros, los gallos pueden valer de 30 a 50, que es el valor que alcanzan los de fertilidad demostrada. Son animales muy resistentes y perfectamente adecuados para la cría en libertad, que es como tradicionalmente se hacía en Galicia. No son aves muy ponedoras, pero lo compensan con la calidad de su carne y su aguante.