Análisis | Las incertidumbres tras el juicio por el crimen de Monfero El proceso por el asesinato de Vanessa Lorente ha abierto la caja de Pandora: todos contra todos, para beneficio de las defensas; pero no aclara si fue una o más quienes cometieron el homicidio
17 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?Alguien esperaba que el juicio por el crimen de Monfero aclarase algo más de lo que se sabía antes de su comienzo? Hagamos un feed-back : el cadáver de Vanessa Lorente apareció en septiembre del 2002, un mes después de que fuera asesinada, en la finca de los padres de la principal sospechosa, Isabel Maceira. A partir de ahí, todas fueron conjeturas a pesar de que en el banquillo se sentaron sus padres y el ex marido. Es decir, han pasado casi cuatro años, tres de los cuales con una instrucción judicial a cargo de un juzgado de Betanzos que poco más aclaró de lo que se sabía en el 2002. Una investigación que cambió de manos en varias ocasiones. En un comienzo, a cargo del juez ferrolano José Luis Aulet Barros, que fue quien ordenó la prisión de los primeros arrestados, se planteó un conflicto de competencias que se resolvió en favor del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Betanzos, por ser el natural dado que la investigación se inició en Miño (partido de Betanzos) donde se recuperó el niño raptado de Vanessa, en el piso que ocupaba Isabel Maceiras y su marido de entonces. El equipo de la Guardia Civil también cambió. Por ello no ha de sorprender que la pesquisa no fuese la mejor del mundo. No ha de sorprender, en consecuencia, que las defensas hiciesen el agosto con las grandes lagunas que han quedado sin aclarar. Es una técnica básica de la criminología, quien siembra la duda puede conseguir una absolución. La Galicia profunda Durante el proceso en la Audiencia se escucharon voces que hablaban de un crimen de la Galicia profunda. Pero si algo ha quedado claro es que, al menos, los Servicios Sociales municipales de Fene hicieron cuanto pudieron por evitar la tragedia. Incluso, para algunos, se han sobrepasado. Fue la técnica municipal quien asistió a Vanessa durante varios meses, la acompañó a la Guardia Civil cuando fue agredida. Le buscó una casa amiga para acogerla del desamparo cuando se separó de su novio y padre de su hijo. La alcaldía, a la postre, buscó por todos los medios el personarse en el proceso, pero la Audiencia no se lo permitió. Fueron otras las evidencias que el asesinato puso sobre la mesa: excesivas dilaciones en la investigación del suceso. Por lo que hay que preguntarse si ocurren estas cosas en un caso que fue noticia en toda España, qué ocurrirá con otros en los que su trascendencia es mínima. Por poner un ejemplo: la causa por el homicidio de la anciana de Neda (también verano del 2002), a manos de su nieto menor, continúa todavía abierta para determinar otras posibles implicaciones, a la espera de pruebas criminalísticas que tenían que estar resueltas hace más de un año. O la muerte de un hombre en As Somozas, en la última Festa do Lisco del pasado año, cuya pesquisa se inició casi trece horas después, tiempo suficiente para borrar rastros. La conclusión parece clara. En una comarca con escasa criminalidad cuando aparecen asuntos que se complican un poco las cosas se lían de tal manera que cuando la causa llega a juicio se transforman en verdaderas ceremonias de confusión. ¿Qué esperamos que hagan los abogados de la defensa si la causa les facilita su trabajo con la confusión?