El tiempo se para en Chamorro

FERROL

REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ PARDO

Crónica | La primera gran romería de la primavera gallega Como cada año, igual que todos los Lunes de Pascua, Chamorro se llenó de romeros; las personas que ayer se acercaron a la capilla de la Virxe do Nordés superaron las 15.000

17 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?aber, hay cosas que no cambian. Como la tradición de subir cada Lunes de Pascua a los Altos de Chamorro para visitar la capilla -o al menos el entorno de la ermita- de Nosa Señora do Nordés. Ferrol sigue siendo el lugar en el que se celebra, cada año, la primera de las grandes romerías de la primavera gallega. Una fiesta especialmente enraizada no sólo en la fe popular, sino también en la mitología, en el imaginario colectivo de la comarca. Nunca es fácil calcular cuantas personas pueden acercarse a Chamorro en un día como el de ayer. Ni siquiera para quienes se encargan de vigilar la seguridad de los accesos, aunque la Policía Local estimaba ayer la cifra «nuns vinte mil romeiros». Difícil es, sí, porque al número de los que utilizan la carretera asfaltada para llegar a lo alto del monte hay que sumar el de quienes prefieren utilizar el llamado «camiño vello»: el que asciende, y con mayor pendiente, desde el barrio de Serantellos, donde se encuentra el pazo al que históricamente ha estado vinculada la ermita, que sigue siendo de propiedad particular. La diócesis de Mondoñedo-Ferrol no tiene ningún vínculo administrativo con la ermita. Un extremo, éste, que ayer reiteraron fuentes próximas a la curia diocesana. Los miles de velas Resultarían más fáciles de calcular, en cambio -o eso parece-, cifras como el número de velas que los romeros adquieren en los puestos del exterior de la capilla, y que en su práctica totalidad quedan depositadas en el templo, a modo de ofrenda. Al igual que los exvotos, también de cera, que representan desde cabezas humanas hasta brazos, pechos y piernas. Alrededor de las 13.30 horas, cuando aún no había salido la procesión de la misa mayor, los profesionales de los puestos dedicados a la venta de las velas estimaban que las allí vendidas serían ya «miles», si bien matizaban que «non todas se compran aquí, porque hai quen as trae consigo». En los puestos exteriores, dos «velas pequenas» costaban un euro. Si se quería comprar una sola, eran 80 céntimos. También en el interior de la iglesia había ayer velas a la venta. Un vecino de la zona comentaba que el Domingo de Resurrección, víspera de la romería, ya habían sido «moitísimas» las personas que «lle trouxeron velas á Virxe», e que toda a tarde as foron deixando á porta da Igrexa». Por otra parte, el buen tiempo potenció ayer la presencia de romeros. El sol, generoso esta vez con la jornada del Lunes de Pascua, hizo que la presencia de los jóvenes fuese en esta ocasión visiblemente mayor que otros años.