En directo | La compleja excarcelación de un accidentado en Pontedeume La furgoneta de Manuel Vicente chocó contra un poste de cemento. A él tardaron dos horas en rescatarle, pero no perdió los nervios y sólo se quejó de un brazo
07 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?unque suene paradójico, la mala y la buena suerte se confabularon ayer con Manuel Vicente, un vecino natural de Valdoviño que sufrió un aparatoso accidente en Pontedeume. El hombre, de 35 año de edad y trabajador de la empresa Agroflor, con base en A Gándara, conducía hacia Ferrol por la N-651 cuando, en Pontedeume -concretamente, en Campolongo, a la altura de Leche Celta-, su coche se salió de la calzada por la derecha y chocó de lleno con un poste de cemento. El reloj marcaba entonces las dos y media del mediodía. Escasos minutos después de que esto sucediese, y de que el poste impactase de lleno contra el vehículo dejándolo prácticamente destrozado, un compañero de trabajo del accidentado, que casualmente iba hacia Miño, llegó al lugar del siniestro. Tardó poco en darse cuenta de que era un coche de la empresa y de que, concretamente, era el de Manuel Vicente. Aterrorizado por el amasijo de hierros en los que quedó convertida la furgoneta, se acercó hasta el vehículo. Fue entonces cuando se llevó la mejor de las sorpresas. El conductor, atrapado en el coche, enseguida le dijo: «Hoy volví a nacer». A partir de ahí, la cara de este hombre cambió y su preocupación se centró, al igual que la de otros conductores que pararon en el lugar, en avisar a los servicios de emergencia para «intentar sacalo de alí». Sin embargo, aunque en la zona pronto se presentaron los bomberos, la policía local de Pontedeume, Tráfico y protección civil, el rescate tuvo su complicación. La aparatosidad del accidente hizo que, hasta las cuatro de la tarde, un poco más de dos horas después de accidentarse, Manuel Vicente no pudiese salir del vehículo. Mientras los profesionales cortaban las chapas, el compañero de Manuel y su jefe, que también se trasladó al lugar, intentaban darle ánimos. No les resultó difícil. El herido no perdió los nervios, sólo que «queixou un pouquiño dun brazo» y, como explicó uno de los agentes «estaba tranquilo entre os ferros». No se asustó, incluso, cuando vio el semejante despliegue de medios. Y es que, además de sacarle, hubo que cortar la carretera, desviar el tráfico y llamar a los operarios para que retirasen el cableado. Afortunadamente, en aquel momento su estado no revestía gravedad, aunque a última hora de ayer aún le sometían a pruebas médicas. Más información en la página 18 (sección de Galicia).