Conservas a pedir de boca

FERROL

FIRMA

En directo | La Jira adapta sus productos a los gustos de cada país Si las agujas son para México, se le añaden dos guindillas; sin son para La Mancha, triunfan en salsa de perdiz... así abre mercado en medio mundo Amador Carrodeguas

30 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Quienes trabajan en la conservera Carrodeguas de Cariño tienen muy claro uno de los conceptos que Modesto, el propietario, repite continuamente: «Cuando un cliente viene, tienes que procurar ofrecerle el producto que quiere como sea, aunque nunca lo hayas hecho y tengas que ponerte a pensar en cómo confeccionarlo». Traducido a la práctica, viene a significar que la factoría La Jira, donde trabajan más de 200 personas, llevan años aderezando sus productos para adaptarlos a los exquisitos paladares de sus clientes. Ahí es nada. En un paseo por las estanterías del almacén de la conservera, comienzan a surgir las anécdotas. En botes de cristal -una forma de envasado que es el último grito en el mercado-puede verse un apetecible atún. «Ábrelo, ábrelo, a ver a qué te huele», insiste Modesto Carrodeguas. Se levanta la tapadera y un fuerte olor invade el ambiente: es atún en salsa de perdiz. Según explican, esta modalidad, que se hizo para «probar cosas nuevas» fue un auténtico éxito en Castilla La Mancha. «Seguimos haciéndolo muchísimo porque en Castilla te lo quitan de las manos». Sólo es un ejemplo. Pocos pasos más adelante, Modesto Carrodeguas habla ya de la estrategia que siguió la empresa para calar hondo en los mercados mexicanos. «Tú a México no puedes ir con unas conservas normales, tienes que ponerle guindillas porque allí lo que gusta, naturalmente, es lo picante». Así lo hicieron y no fueron pocos los que acostumbraron su paladar a unas agujas de la La Jira aderezadas con una buena dosis de rabiosas guindillas. Pero no queda ahí la cosa. Aunque reconocen que «con el cambio al euro se hace más difícil la exportación», los países árabes son unos de los clientes a los que más atención les presta la empresa que capitanea Carrodeguas. Su caballa, atún, sardinas o mejillones fueron probados en un sinfín de países de Oriente con sus correspondientes adaptaciones. Buena muestra de ello es lo que cuentan desde Cariño: «Incluso cuando hicimos las oficinas nuevas, que las estrenamos hace poco, decidimos poner una sala de reuniones en un piso y otra en otro.... Así, si los judios y los árabes vienen a hacer negocios a la vez, como se llevan mal, no tenemos problemas para que no se encuentren en los pasillos». Los pasillos, las máquinas y las estanterías de La Jira siguen desvelando curiosos secretos. Uno de ellos es averiguar, por ejemplo, que los patés o los ingredientes de las pizzas de la conocida y televisiva casa Tarradellas llevan también la impronta de La Jira: «Casa Tarradellas nos pidió productos y estuvimos encantados de atenderles, como a cualquiera». Ese lema, insisten sin cesar, es el que les hace estar en las estanterías de medio mundo. Para este año, el reto es llegar a Estados Unidos. ¿Quién sabe si en poco tiempo tendrán que patentar las sardinillas con ketchup?