En Directo | El colegio de A Gándara habilita un comedor escolar El servicio de avituallamiento para los alumnos de este centro ofrece diversas actividades después de la comida para entretener a la veintena de niños inscritos
02 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Una veintena de pequeños esperan ansiosos a que suene el timbre. A las 14.00 horas se reunirán en el módulo adjunto al colegio para disfrutar la comida. Y nunca mejor dicho. Porque los niños inscritos disponen de dos horas para comer, jugar y aprender a comportarse antes de que vengan sus padres a recogerlos o se tengan que incorporar a cualquier otra actividad extraescolar. El de A Gándara es el primer centro del municipio en servir comidas este curso. «Hoy hay garbanzos y lomo», dice Laura, una jovencita de 6 años. «Y me gusta todo», agrega. No es el caso de Iván, de 9, que asegura que la fabada, las judías y el lomo son los platos que menos le gustan. Y es que «hai nenos que xa veñen acostumbrados da casa e outros aos que lle hai que ensinar a comer», dice Manolo, el supervisor de Escolares -empresa que se encarga del cátering en el colegio-. Dieta equilibrada Lo que pretende este equipo de profesionales es transmitir las buenas costumbres en la mesa a los más pequeños, además de ofrecerles una dieta equilibrada. «En esta época vamos a incidir más en las legumbres», apunta el encargado. Lentejas, caldo o fabada son algunos de los primeros platos previstos por esta empresa que ya sirve más de 1.500 comidas en toda la provincia de A Coruña. Además, los niños no ponen reparo. Y si a alguno no le gusta la comida no hay problema, se busca otra cosa. No obstante, Lorenzo, el cocinero, reconoce que los pequeños «non dan moita guerra». El servicio cuenta con dos monitoras, de momento, ya que «o personal vai en consonancia co número de rapaces cos que conta o comedor», explica Manolo. Y Begoña es una de ellas. Aunque ya tiene experiencia en otros comedores, asegura que los primeros días siempre hay un poco de nerviosismo. Sobre sus funciones, la cuidadora explica que ayuda a los niños a cortar la comida. Pero esto no es todo, «también tratamos de enseñarles a quedarse en sus sitios o a pedir permiso para ir al baño», apunta. No obstante, reconoce que los pequeños se portan bastante bien. La sobremesa Lo más importante para los comensales es la parte de la sobremesa. Es el momento de los juegos y las actividades. A pesar de que los primeros días los niños pueden escoger los juegos, Begoña explica que elaborarán una actividad distinta para cada jornada: dibujo, manualidades, juegos... «Ahora empezaremos a hacer cosas para las navidades», dice la monitora. Jenny, de 8 años, se entretiene con un dibujo mientras Eva, la presidenta del APA, les lee un cuento. «Soy yo y un amigo», dice la pequeña mientras colorea los trazos. En la otra esquina del local, los más mayores van adelantando los deberes y discuten entre ellos: «Iván me echó el lomo en mi plato», dice Kevin, también de 9 años, mientras José, de 11, protesta porque prefería un flan de postre, en lugar de fruta. Una jovencita pregunta a la monitora si hay puzles. «Quiero uno», dice. Pero ya es tarde. Son las 16.00 horas y llegan los primeros padres a recoger a sus hijos. Jenny se despide de su nueva amiga: «Miriam, ¿mañana vienes al comedor?». La joven asiente. Entonces replica: «Pues te veo aquí. A ver si nos sentamos otra vez juntas».