La mitad de los caídos eran ferrolanos

Santiago González-Llanos DIRECTOR DEL MUSEO NAVAL DE FERROL

FERROL

Reportaje | Doscientos años de Trafalgar (II) El autor desgrana, en la segunda entrega de la serie de La Voz, los acontecimientos previos a la batalla de Trafalgar desde el punto de vista de la aportación de Ferrol en navíos y hombres. Muchas de las víctimas del combate eran naturales de la ciudad y sus alrededores.

17 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque el combate de Trafalgar tuvo lugar en las aguas del Estrecho, la entonces villa de Ferrol fue protagonista en gran parte de los hechos entonces acaecidos. La parte principal de los buques y hombres que participaron en el combate pertenecían al departamento. La villa y su entorno sufrieron un duro bloqueo marítimo por parte de la Armada británica que causó serias dificultades a las autoridades navales, militares y municipales. Tras el combate Ferrol tuvo que llorar a sus muertos y restañar sus heridas morales. Tras el efímero período de paz propiciado por la tratada en Amiens, el 12 de mayo de 1803, Inglaterra iniciaba las hostilidades de nuevo contra Francia. España se declaró neutral, pero por el tratado de 19 de octubre de 1803 el Gobierno se obligó a dar a Francia un subsidio de seis millones de libras al mes y la apertura de los puertos españoles a la navegación francesa, entre otras concesiones. Inglaterra no estaba dispuesta a permitir que España continuara proporcionando a Francia los subsidios estipulados y así lo manifestó oficialmente el embajador británico John Hookham Frere por vía diplomática. La causa inmediata que originó el agravamiento de la crisis de las relaciones entre España e Inglaterra fue una rebelión en Vizcaya conocida con el nombre de la «zamacolada». Simón Bernardo de Zamácola era un político influyente del Señorío, que había logrado mediante el apoyo del Príncipe de la Paz la creación de un puerto en Abando -llamado de la Paz- en contra de los intereses de Bilbao. Como prueba de agradecimiento al Rey, ofreció procurar la implantación del servicio militar en Vizcaya no obstante la violación que suponía del régimen jurídico de la tierra y el pueblo se alzó, alcanzando los desórdenes alto grado de virulencia (17 de agosto de 1804). En principio se pensó trasladar tropas de Galicia embarcadas en buques de la escuadra de Ferrol, y al efecto se previno al Capitán General del Departamento de Ferrol, en R. O. reservada de 22 de Agosto de 1804. El almirante inglés Crochane mostró sus recelos sobre la salida, con los españoles, de los buques franceses y holandeses de la Escuadra del Contralmirante Gourdon, surtos a la sazón en el puerto de Ferrol, y manifestó al capitán general del reino de Galicia que no permitiría la salida del puerto de Ferrol, ni la entrada en él, de ningún buque de guerra español. El día 15 recibió el capitán general del Departamento un oficio que disponía que la marcha de las tropas se verificase por tierra. Atacados y capturados Sin embargo, el momento decisivo llegó el 5 de octubre de 1804, cuando fueron atacadas y capturadas cuatro fragatas, la Medea, Fama, Mercedes y Clara, españolas procedentes del Río de la Plata a la altura del cabo de Santa María, llevando estos buques importantes fondos en metálico que ascendían a casi cinco millones de pesos fuertes con destino a Cádiz. En plena acción, voló la Mercedes, desapareciendo 263 personas. Las restantes fragatas se rindieron sucesivamente. Según nos dice Montero Aróstegui, «el recibimiento de esta noticia fue otro día de luto para El Ferrol, porque las fragatas Clara y Medea pertenecían al Departamento y sus tripulaciones se componían de hijos de aquellas costas». La guerra se hizo inevitable y fue hecha efectiva en España el 12 de diciembre. Inglaterra, por su parte, la proclamaba el 11 de enero de 1805. Al iniciarse las hostilidades, en Ferrol ocupaba al cargo de Capitán General del Departamento Marítimo el teniente general de la Armada D. Félix de Tejada. En puerto se encontraban, armados o en vías de armamento, los navíos españoles Príncipe de Asturias, Neptuno, Monarca, San Agustín, San Fulgencio, Montañés, San Julián, San Telmo, Oriente, San Juan Nepomuceno, San Ildefonso y San Francisco de Asís; las fragatas Prueba, Venganza, y Flora con las corbetas Indagadora, Urquijo y Mercurio y algunos buques menores. También se encontraba en Ferrol la escuadra del contralmirante francés Gourdon con los navíos Héros, Duguay-Trouin, Redoutable, Fougueux y Argonaute y la fragata Guerrière, además de algunos buques holandeses. Los ingleses estaban, mientras tanto, utilizando la vecina ría de Ares como fondeadero, para carenar sus buques menores y otras funciones logísticas. El 28 de noviembre se había organizado en Ferrol una división de 16 lanchas y varios botes, cuyo mando se confirió al brigadier D. Cayetano Valdés, a la sazón comandante del navío Neptuno. Entre sus misiones estaba la de desalojar al enemigo de la ría de Ares. Para proteger el tráfico de cabotaje y ultramarino en el Cantábrico, el 1 de diciembre de 1804 se había dispuesto la construcción en Ferrol de faluchos o barcos cañoneros para asegurar la navegación de cabotaje. El 18 de febrero, nada más incorporarse a su destino, el nuevo comandante general de la escuadra de Ferrol, el teniente general de la Armada Domingo Pérez de Grandallana, realizó cambios en los mandos de los navíos, seguramente para otorgar la comandancia de su futuro buque insignia, el Príncipe de Asturias, al capitán de navío Antonio Pareja. Churruca cesó en el mando del navío Príncipe de Asturias y tomó el del San Juan Nepomuceno, buque a bordo del cual encontraría heroica muerte. De acuerdo con los informes de los vigías de la costa, durante los meses transcurridos entre enero y julio de 1805 se mantuvieron en permanencia ante el puerto de Ferrol una media de ocho navíos ingleses y dos o tres fragatas, con alguna balandra. El día 22 de julio se produjo el combate de Finisterre, entre la escuadra combinada franco-española, que regresaba de las Antillas, y la del almirante inglés Calder. Como resultado de este combate fueron apresados los navíos españoles San Rafael y Firme. Los buques restantes pusieron proa al cercano puerto de Vigo, fondeando allí la escuadra el 27 de julio. La Flota Combinada salió de Vigo el 31 de julio con los navíos Argonauta y Terrible, únicos barcos españoles que quedaron al final en estado de poder combatir (quedaron en Vigo los navíos de línea Atlas, América y España, como consecuencia de los desperfectos de muy difícil reparación). Federico Gravina arribaría a Ferrol y Villeneuve acabó fondeando primero en A Coruña y luego en la ría de Ares. Gravina trató de auxiliar a los barcos franceses con los medios de la plaza de Ferrol y su Arsenal. Villeneuve tomó la controvertida decisión de dirigirse con la escuadra combinada a Cádiz en lugar de al Canal, por razones que no nos es dado analizar en este trabajo. El 10 de agosto a las 12.30 se hizo a la vela desde Ferrol la agrupación aliada de la que formaban parte nueve navíos basados en Ferrol, los cuales participarían en el combate. Las bajas Tras la acción, las bajas de los buques ferrolanos de la escuadra de Gravina fueron los siguientes: Cinco comandantes de los navíos heridos y el comandante del Montañés, Francisco de Alcedo; así como su segundo en el mando, Antonio Castaños; al igual que el segundo comandante del San Juan Nepomuceno, Francisco de Mayna y, por supuesto, el comandante de aquel navío, Cosme Damián Churruca, muertos. En total hubo 541 muertos y 846 heridos que hacen un total de 1.387 bajas en combate. La mayor parte de los muertos y heridos vivían en Ferrol y muchos de ellos eran oriundos de la villa o de su alfoz, en especial la marinería y tropas de marina. Teniendo en cuenta que en la Armada española hubo 1.022 muertos y 1.383 heridos, las bajas de los navíos de Ferrol suponen unos porcentajes del 53% y 61%, respectivamente. Habiendo combatido 15 navíos españoles, la flota ferrolana aportó al combate el 60% de las fuerzas mandadas por Gravina.