En directo | Premio millonario en Ferrolterra La identidad del hombre que ganó más de un millón de euros en la Bono Loto era ayer aún una incógnita; había un «sospechoso», pero apareció con el gesto de cualquier día
11 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«¿E logo quen é o agraciado?». Ayer, en la administración de loterías número dos de Fene, ésta era la pregunta del millón. Más bien, del millón ciento sesenta y ocho mil seiscientos treinta y ocho euros con veinticuatro céntimos (en cifras también impacta: 1.168.638,24), que es la ingente cantidad de dinero que acaba de ganar el fenés desconocido que tiene en su poder la única combinación con seis aciertos en el sorteo de la Bono Loto del lunes. Son, en pesetas y resumiendo, casi doscientos kilos. Y sin trampa ni cartón: cobrará todo, hasta la última moneda, ya que es un premio libre de impuestos. En el local, situado en la avenida Marqués de Figueroa, los habituales preguntaban por la identidad del millonario con discreto interés, como quien se interesa por la suerte de un compañero de batallas diarias. Diarias eran las visitas a la administración del supuesto ganador de la millonada, si éste fuera quien la lotera creía que era, cosa que durante todo el día no se supo con certeza, hasta la noche. Era el sospechoso, y su ausencia en sus rutinarias apuestas era un argumento de peso para delatarle. «No sabemos el nombre, pero si es él, sí sabemos que es de Fene» ¿Y a qué suele jugar? «A todo». Incertidumbres y hechos La sospecha se diluyó a última hora: el hombre a quien creían millonario, del que todo el mundo quería saber dónde está y a qué dedica el tiempo libre (ahora tendrá mucho) apareció tranquilamente por el local, con el mismo gesto de cualquier otro día. En el negocio le miraron expectantes. Él sólo dijo: «Que, ¿xa sabedes quen foi?». En medio de tantas incertidumbres había hechos ciertos. El primero: la combinación numérica que no olvidará nunca (2-7-9-16-18-41) no la compuso él (o ella), sino la máquina de la que dispone el establecimiento fenés, de forma automática, que es el sistema al que recurren los apostantes que no quieren inventarse el código de seis números. Segundo hecho cierto: el billete de Bono Loto le costó al jugador (o jugadora) 3,50 euros. Medio millón de pesetas a cambio de cada céntimo de euro apostado. Sin duda, la mejor inversión de su vida. Y tercer hecho cierto: se cumplió el axioma de que dinero llama a dinero: por la mañana temprano, los representantes de las sucursales bancarias fenesas ya estaban llamando por teléfono para localizar al ganador y ofrecerle sus mejores intereses. Agradecimientos El dedo mágico que apretó el botón fue el de Sandra González, trabajadora de la administración que regenta Lucía Blanco. Ni una ni otra tienen muy claro que el anónimo ciudadano forrado vaya a regresar para agradecer la cuota de suerte que le corresponde al establecimiento. «Yo creo que, con 200 millones, no te lo vienen a decir», opina Lucía. «De momento, por aquí nadie vino a traernos un ramito de flores», bromea Sandra. Y Lucía concluye, sarcástica: «En todo caso, ahora ya debe de estar con Curro en el Caribe».