Buceadores y barrenderos

Francisco Varela FERROL

FERROL

CÉSAR TOIMIL

Crónica | El basurero en el fondo del mar Treinta submarinistas retiraron ayer de la ría cinco contenedores de objetos y chatarra arrojados desde los muelles: bicicletas, ruedas de coches, un equipo complejo Hi-Fi...

09 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?nos treinta buceadores se echaron ayer al mar en las proximidades del muelle Fernández Ladreda para retirar objetos del fondo marino. A media mañana, cinco contenedores al pie de la lonja de pescado mostraban el resultado de la «marea». Había neumáticos de automóviles, bicicletas, un equipo completo de Hi-Fi con sus altavoces incluidos y muchas redes y nasas perdidas por los pescadores y que son lo que más daño hace a la fauna marina porque continúan pescando permanentemente. La iniciativa partió del Clube do Mar de Ferrol, que cuenta con una sección de escafandrismo, pero había también buceadores de los clubes Nautilus, de Fene; Araos, de Pontedeume y del Club del Mar de A Coruña. No es la primera vez que se lleva a cabo esta actividad porque ya se ha hecho en el muelle de Mugardos y en otros puntos interiores de la ría. Quienes se mueven por los bajos fondos de la ría de Ferrol comentan que grandes zonas del lecho marino alfombradas de bolsas plásticas. Porque las bolsas flotan una temporada pero luego se hunden y contaminan el ecosistema. Los vertidos líquidos La gran tarea pendiente, sin embargo, es liberar la ría de los vertidos urbanos. Todas las grandes alcantarillas de Narón y Ferrol desembocan en la línea de litorial que circunda la ría. Las mayores desembocaduras de alcantarillas están situadas entre A Gándara, Caranza y el muelle Fernández Ladreda. Se calcula que en el 2001 todos estos vertidos estarán calizados ya hacia la planta de tratamiento de Prioriño Chico, actualmente en construcción lo mismo que el túnel que discurre desde A Cabana hasta la propia planta de tratamiento. Ahora, una legislación medioambiental ya en vigor prohíbe a los barcos arrojar sus desechos por la borda. Cualquier buque que llega a puerto debe dar a conocer a las autoridades de la Capitanía Marítima el estado de almacenamiento de los residuos oleosos (sentinas) y el plan para su desembarco. El Memorando de París, al que se ha adherido España, fija las normas ecologistas en esta materia. Un inspector de la Capitanía local se ocupa de estas revisiones de los barcos atracados.