DIQUE DE ABRIGO | O |
19 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA MADERA es uno de los tesoros de Galicia. Y en este oro, Ferrolterra es millonaria. Pero, lamentablemente, es una divisa que cotiza hoy en mínimos históricos: el precio del eucalipto es desesperanzador. Ahora que la Xunta ha decidido que la planta pastera de Ence en la ría de Pontevedra no continuará más allá del 2018, se abre la gran pregunta: ¿cuál será el futuro del sector maderero gallego? ¿Seguiremos enviando nuestra materia prima a otros lugares, donde realizan la transformación hasta convertirla en papel, y que se lleven ellos el verdadero negocio? Ante esta perspectiva, el alcalde de Ferrol ha lanzado una llamada de atención. Advierte que no podemos echar a perder nuestra riqueza arbórea y propone esta comarca como alternativa. Y menudo debate se ha montado en toda Galicia. Evidentemente, no existe aún un proyecto concreto, hablamos sólo de hipótesis. Pero ha dado un paso: ofrece esta comarca para ubicar un complejo integral con pastera (celulosa como la de Lourizán) y papelera. Eso que quieren llevarse de la ría pontevedresa, encontrarle algún lugar en Galicia en el que sí se pueda desarrollar con todos los parabienes ambientales y con la tecnología menos lesiva para el ecosistema. Tiene que haber una manera. Países modélicos en políticas ambientales como los nórdicos son los mayores productores de papel del mundo, con su propia madera. ¿Cómo lo hacen? Es un debate importante. Ojalá no nos quedemos en la simpleza de «pretenden traer aquí lo que nadie quiere», o «somos el estercolero de Galicia». Nada de eso. Se trata, simplemente, de no desaprovechar oportunidades. Si se cierra la puerta al futuro de la madera gallega en Pontevedra, que se abra otra, y por qué no, en Ferroterra. Lo primero es encontrar el lugar. La disposición de los alcaldes y de todo el sector es favorable, y eso ya vale mucho. Pero no es condición suficiente. Después habrá que superar otro reto: captar un inversor. Alguna compañía capaz de invertir sumas multimillonarias. Que puede parecer difícil, pero si hay negocio, el dinero aparece. Estamos, en fin, en el principio de un largo proceso. Touriño lo llama mesa de concertación. Juncal, defender nuestra riqueza. Si muere la pastera de Ence en Pontevedra, busquemos serenamente y con consenso construir otra, de nueva planta y tal vez de nuevo dueño, en otro lugar. Pero en Galicia. Y por qué no, en Ferrolterra.