Reportaje | La añeja tradición panadera de la villa GONZALO DÍAZ, GERENTE DE LA PANADERÍA Y CONFITERÍA CARRIZO La actividad alimentaria del municipio tomó auge cuando desde la realeza se decidió que el municipio abastecería a la Armada. Pasó el tiempo y la bolla aún conquista paladares
03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A nada que uno pregunte entre los nedenses de pura cepa, la historia de cómo la industria panadera tomó auge en Neda sale enseguida de boca de niños y mayores. Según cuentan, la fama de hacer buen pan se remonta en este municipio al medievo, cuando el alimento elaborado con la harina nedense comenzaba ya a conquistar paladares. Sin embargo, la actividad se tornó en industrial a mediados del siglo XVI, cuando desde la realeza, atraídos por esa tradición panadera, decidieron que este ayuntamiento abastecería a la base de la Armada instalada en Ferrol. La harina autóctona Fue así, con la conversión en «horno real», cómo en Neda comenzaron a brotar panaderías y otras infraestructuras necesarias para hacer llegar el blanco alimento al ejército. Se construyeron molinos -algunos, en el curso del río Belelle, han sido restaurados y pueden visitarse actualmente-y se comenzó a plantar también trigo. Las voces locales dicen que uno de los motivos por los que el pan resultaba exquisito era, precisamente, porque se elaboraba con harina molida en la localidad. Luego, y con el traslado de toda la industria alimentaria a la propia ciudad ferrolana, la actividad sufrió un lógico declive, pero siempre logró sobrevivir. Buena muestra de ello dan las cifras, amén de la fama que el pan de Neda tiene en toda la zona: actualmente, en la localidad trabajan alrededor de una treintena de panaderías y, en la mayoría de los casos, el número de empleados de cada una de ellas supera las tres o cuatro personas. Por eso, y aunque tras el paso de varios siglos la realeza nada tenga que ver con este asunto, el municipio de Neda continua siendo un lugar de reales hornos.