Un viaje fascinante de la viñeta al teatro

FERROL

MARÍA VILLAR

Reportaje | La intrahistoria de un estreno Ferrol asiste el viernes a la primera puesta en escena de «Hai que confiar na esperanza», el debú de Siro López como dramaturgo que le valió el premio Álvaro Cunqueiro en el 2003

23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La historia comenzó a la salida de un quirófano en el 2001 y concluirá el viernes a eso de las diez de la noche. Para entonces, si todo sale bien, el público ferrolano estará aplaudiendo un trabajo de varios años de duración, concebido por el ingenio polifacético de Siro López y resumido en hora y pico de teatro por un plantel íntegramente curtido en Ferrolterra. Hai que confiar na esperanza. La sentencia que resume el proceso es el título de la obra de teatro en cuestión, que hace dos años ganó el premio Álvaro Cunqueiro y que en apenas tres días se estrena por primera vez sobre las tablas. Será en Ferrol, cuidad natal del autor del texto, Siro López. La idea bullía en su cabeza desde hace tiempo. Fascinado por la historia de la publicación satírica argentina Don Quijote, azote de sus gobernantes en el último suspiro del siglo XIX, Siro rumiaba la posibilidad de revivir el pulso de sus protagonistas con la libertad de un texto de ficción. Quizá lo que faltaba era la ocasión de ponerse a ello, que se le apareció al humorista gráfico por una vía lastimosa, aunque eficaz. Era el citado año 2001 y Siro salía de una operación. En la convalecencia, pretendía dibujar, pero le resultaba un calvario. Por calmar el ansia creativa eligió escribir. Y escribió la historia de dos colegas suyos de otro tiempo. El primero era Eduardo Sojo, veterano dibujante argentino, rebelde y contestatario, un crítico del gobierno dictatorial del general Roca que hizo realidad la ilusión idealista de derrotar la espada con la pluma. «Cunha publicación conseguiu o levantamento dos obreiros contra o dictador, e a revolución triunfou. David enfrentouse a Goliat cun lápiz», recuerda Siro con un cierto aire de orgullo. El segundo personaje es un emigrante gallego con talento, natural de Cervo y creador de imágenes para las cerámicas de Sargadelos, que a los 25 años se plantó en la redacción bonaerense de Don Quijote y trabó buena amistad con Sojo. Se llamaba José María Cao, «un dos mellores debuxantes galegos de todos os tempos e un dos máis destacados do mundo na súa época», de nuevo según la síntesis llena de admiración de Siro. Sus andanzas comunes de sátira del poder, las alegrías y tristezas en la sede de Don Quijote, son el hilo conductor de Hai que confiar na esperanza, una pieza con la que Siro López hizo su primera obra teatral -un medio en el que se considera «un auténtico intruso»- con gran fortuna: envió el texto al premio Álvaro Cunqueiro y salió ganador. «Foi chegar e encher», reconoce casi avergonzado. Con el galardón llegó una propuesta para hacer lo que se supone destino natural de cualquier texto dramático: su escenificación sobre las tablas. Siro no lo acababa de ver claro, porque le parecía que su obra «é máis para ler que para representar». Pero vio entusiasmo y se dejó arrastrar. La dirección y la escenografía La responsabilidad de la dirección recayó en Fusa Guillén. Para ella, lo más atractivo de su tarea era recoger «el clima de camaradería [en la redacción de Don Quijote], con un bloque de protagonistas frente a un antagonista invisible que es el general Roca». Y lo más complicado, recrear «los paisajes humanos de alegría y tristeza» que alternativamente inundan la escena. El reto presentaba, para saltar del papel al escenario, «as dificultades de calquera montaxe, coa diferencia de que é de época», en palabras de Elga Méndez, responsable de escenografía. «Intentei dar o ambiente axeitado con poucos elementos, sin molestar aos actores», explica Méndez, que para el acompañamiento musical escogió, claro, el tango. «Axuda a dar ese ambiente arrabaleiro e popular...». Para que todo cristalizase ya sólo faltaban los actores. La obra está interpretada por un total de once, diez hombres y una mujer. Buena parte de ellos proceden de la compañía N+1; todos salen del teatro aficionado de la comarca. Por eso, para bautizar el nuevo grupo creado al efecto se decantaron por un nombre obvio, aunque revelador: Ferrolterra Teatro. Después de lo trabajado, este recién nacido grupo confía en representar en otros lugares Hai que confiar na esperanza. Todos confían en que más gente conozca esta historia que comenzó a la salida de un quirófano. O, bien pensado, en una enérgica redacción argentina cuando se agotaba el siglo XIX.