09 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
La Xunta actúa como intermediario en la relación inquilino-propietario. El segundo obtiene apoyo para rehabilitar su casa y el primero, subvenciones para abonar el recibo mensual. Éstas varían en función de los ingresos que cada mes entren en el hogar de los alquilados. Como mucho, cubren un 60% del precio convenido con el dueño y, como mínimo, un 25. Por ejemplo, un piso de 442 euros le saldría por 243,1 a una familia formada por un amo de casa, una asalariada con sueldo neto de 1.180 euros y el hijo de ambos.