Un concejal dimite y regresa al gobierno en menos de un mes

FERROL

Crónica | La situación política en el Concello de Valdoviño Elisardo Casas, de Centristas, renunció a mediados de julio a sus delegaciones y dejó su grupo porque no se reparaba el vial que quería; ahora rectifica porque el Concello acepta su deseo

03 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?lisardo Casas, el concejal antes socialista y últimamente de Centristas de Valdoviño que a mediados de julio había anunciado que renunciaba a sus responsabilidades en el gobierno local y también que abandonaba el grupo municipal, ha rectificado su postura y continuará como delegado de las áreas de Obras y de Medio Ambiente. Lo ha hecho, dice, porque tanto su partido como el PSOE, con el que Centristas gobierna en coalición, han aceptado invertir un dinero de la Diputación en la reparación de la carretera de Valdoviño a Cerdido, una obra que a punto estuvo de abrir una nueva crisis política en el ya convulso escenario municipal de Valdoviño. Casas lo dejaba todo porque sus compañeros de gobierno apoyaban otro proyecto: la reparación de la carretera de Sedes. Abandonarlo todo significaba que Centristas se quedaba con dos ediles, que sumados a otros tantos del PSOE, dejaba al equipo de gobierno en franca minoría: cuatro concejales frente a nueve en la oposición: cinco del PP, dos del BNG, una de Unidade Veciñal Democrática Valdoviñesa y el propio Casas, que en teoría se pasaba al grupo mixto. Ahora, el río vuelve a discurrir tranquilo. La alcaldesa, Concepción Sanesteban, informó a la corporación del cambio de postura de Casas en el último pleno ordinario. El portavoz del PP, Fernando Bouza, calificó todo el episodio como una «tomadura de pelo» y acusó a Casas de ser inconsecuente con una decisión que había anunciado como irrevocable. «Eso se puede hacer si acaso en una comisión de fiestas, pero no en un Ayuntamiento», afirmó. Bouza recordó que Casas ya había presentado su dimisión hace cinco años como concejal del PSOE (era, de hecho, su número uno) cuando gobernaba el PP. Con anterioridad, durante el gobierno de Elisa Garrido verbalmente amenazó con dejarlo todo al menos en dos ocasiones. Ramón Rodríguez, portavoz del BNG, fue incluso más crítico que Fernando Bouza. Afirmó que la situación «é indignante, unha falta de respecto hacia os veciños, que se merecen outro goberno». Casas, añadió Rodríguez, «botoulle un pulso ao PSOE e gañou». El nacionalista mostró su sorpresa por que los socialistas se hayan doblegado a las exigencia del edil.