La comarca se echó a la calle

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FOTOS: MARÍA VILLAR

Crónica | Las celebraciones del domingo La gastronomía y la recreación de épocas históricas centraron la variada oferta festiva de ayer en la comarca; en todos los casos, la jornada se cerró con gran éxito de público

31 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?a oferta festiva del último fin de semana de julio en la comarca fue variada y sobre todo abundante. La gastronomía y el retorno a épocas pasadas fueron los protagonistas de la mayor parte de las citas, con la gran afluencia de público como nota común. La Festa do Percebe de Cedeira cumplía diez años. Los miles de personas que acudieron a la villa marinera para degustar el celebrado marisco pudieron visitar también la primera feria medieval que se celebra en la localidad. Mientras en el puerto se servían miles de raciones, en la plaza Roja, situada en el centro de la villa, los puestos de artesanía evocadora de otras épocas recibían la visita de incontables personas, la mayor parte, procedentes de diferentes puntos de Galicia o residentes en otras comunidades que acuden a la comarca a pasar el verano. Los afamados pimientos de O Couto recibieron su homenaje anual en ese barrio de Narón, a la sombra de los frondosos árboles del parque que rodea la sede social. Los pimientos iban acompañados de churrasco. Durante la jornada, la asociación de vecinos, que organiza la fiesta, entregó su premio, el Pimento de Honra, a José Antonio Montero Gómez, agricultor de O Val (es en esa parroquia donde se cultivan más pimientos; su cooperativa está gestionando la denominación de origen) y al concejal de Participación Ciudadana, Enrique Gómez García. El edil recibía así el agradecimiento de la entidad por su colaboración en varias actividades. Otras localidades ponían punto final a sus patronales. Ortigueira lo hacía con la gira a Morouzos. En Ares la procesión marítima constitutía el punto fuerte de los actos del Carmen. En Cabanas los niños y la artesanía protagonizaron la Romería de Santa Marta. Y Sedes, en Narón, clausuró el Oenach, una feria que recrea la vida de los habitantes de los castros.