En directo | Fiestas del Carmen La procesión marítima sigue conmoviendo al pueblo a pesar de que la pesca ya no es el gran centro de trabajo de otro tiempo; en Mugardos volaron las raciones de pulpo
16 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Mañana de emociones en Cariño. La del Carmen -una fiesta que se disfruta estos días en muchos pueblos marineros, y hasta en otros que no lo son, como As Pontes- se vive en la villa del Ortegal como una celebración íntima. No es una de esas tradiciones que atraen a miles de turistas-antropólogos. Al que llega de fuera lo reciben con los brazos abiertos, pero los que se emocionan, los que estrenan vestido ese día, los que colocan las banderas en los balcones y las recolocan si las mueve el viento, los que madrugan y le echan valor a la resaca para coger sitio en un barco, esos son, en su inmensa mayoría, gentes de Cariño, gentes del mar. Como José Manuel Pardo, pescador desde hace 34 años. El buque en el que faena, el Mar de Noia , cambia por un día la captura de merluza por la procesión. Mientras ayuda a la gente a desembarcar, al final del recorrido, asegura que hace veinte años la flota pesquera de la villa era «o triple que a de agora». Su mujer, Jasmina, que no sube al barco porque se marea, lo espera en el puerto. Corrobora lo que dice su marido, quien, por cierto, nada más saltar al muelle, le regala un señor beso. Y otro a cada una de sus dos hijas. Ahora, dice Jasmina, los jóvenes ya no tienen garantizado un empleo en el mar, por eso «muchos se van a Canarias». Pero el Carmen es el Carmen. Los barcos se llenan de pasajeros a eso de las once de la mañana. Esta vez, el San Xiao Primero lleva la imagen de la virgen, que es como decir que es el presidente de la jornada. Los pesqueros zarpan en medio del aullido de las sirenas, ría adelante hasta Os Aguillóns, unos afilados peñascos próximos a la costa, verdadero emblema de Cariño. Giran en torno a ellos, arrojan al mar flores en recuerdo de los fallecidos, y regresan. Para entones, casi es la una. En cada barco, un tripulante veterano ayuda a los demás a saltar de la borda al muelle. Dos marineros jubilados, Salvador y Torrente, dan un susto a todos, caen al mar por el hueco que queda entre el barco y la dársena. Otros se lanzan a ayudarles. Al final, eso, un susto y algunas contusiones. La procesión termina, como siempre, con el regreso de la Virgen a la iglesia, en medio de fieles, custodiada por los jóvenes bailarines (todos varones) de la exótica y colorista Danza de Arcos, y por los también jóvenes músicos de la banda de Ortigueira. A la hora en que se va quedando solo el muelle de Cariño y los vecinos se van metiendo en los bares a tomar el vermú, Mugardos empieza a estar de bote en bote. La gente llega por carretera y también por mar, ya que las lanchas volvieron a la ría para contribuir al esplendor de las fiestas del Carmen. La cita clave es la Fiesta del Pulpo, que recibe a mucha a más gente que el año pasado, según estiman vecinos y alcalde, Xosé Fernández Barcia. En los mostradores, la actividad es intensa. Despachan el célebre pulpo a la mugardesa al mediodía y volverán a abrir por la tarde. De postre, habrá música de Sabela.