Encuentro en Radio Voz | Ferrol y las adopciones internacionales Los padres de pequeñas prohijadas en otros países aseguran que la adopción ha dejado de ser un tabú y que hablan a sus niñas sin tapujos sobre su procedencia
10 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Marta Lu tiene 15 meses y rompe todos los tópicos con los que habitualmente los españoles asocian a las niñas chinas adoptadas. Es una pequeña Hércules que come todo lo que encuentra y que tiene sorprendidos a sus padres con su fuerza. Marta llegó hace pocos meses del país asiático y se ha incorporado plenamente a su nueva vida en Ferrol. Su padre, Roberto Pereira, afirma como la mayoría de los progenitores que tienen su segundo hijo -la primera, Ana Xiangning, también fue adoptada en China- que ahora, «el trabajo se ha triplicado». En el espacio Voces de Ferrol , de Radio Voz (105.4 FM), Pereira quiso desmontar uno de los mitos más extendidos sobre la adopción: «Hay mucha gente que piensa que estamos haciendo una buena acción, pero no es así. No estamos haciendo ningún acto de caridad, sino que tenemos necesidad de tener un hijo y por eso vamos a buscarlo», afirmó. Como Roberto, Yolanda Martínez también acudió a China como país de destino para realizar una adopción internacional. Su hija Estela Ru, que el próximo mes de junio cumplirá tres años, pronto jugará también con una hermana. «Si todo va bien esperamos ir a buscarla en septiembre», explica Yolanda, que como Roberto asegura que el segundo proceso de prohijamiento «se vive con la misma ilusión, aunque la espera ahora es menos ansiosa y con menos miedos». Sin embargo, el estado físico en el que llegó su pequeña dista mucho de la vitalidad que exhibe Marta Lu. «Tenía 13 meses y no pesaba más de seis kilos. No estaba atendida y se alimentaba exclusivamente de leche y arroz», recuerda Yolanda, superados hoy esos malos tragos. Elena Piñón también se declara absolutamente feliz con su hija Claudia Xiaoyi, de dos años y medio, que también es china. Elena asegura que la adopción ha dejado de ocultarse, de ser un tabú, como sucedía hace muchos años, y ahora se habla con naturalidad con los niños, lo que les ayuda a asumir sin problemas su situación. Elena pertenece a Agai, la Asociación Gallega para la Adopción Internacional, que agrupa a la mayoría de las familias de la comunidad con hijos chinos. Espera en España Roberto, Yolanda y Elena recurrieron a China para adoptar porque la espera media en España para que pudieran tener a sus niños en brazos es de ocho años. Además, las posibilidades de que les otorgasen un bebé eran muy escasas. Nuria de Pablo también disfruta ya de su pequeña, Xamira, de 11 meses, aunque su caso es diferente al de los otros tres padres. En primer lugar, porque tiene un hijo biológico, Alexandre, -tuvo también otra pequeña, que falleció- y en segundo porque ha recurrido a Etiopía para realizar la adopción de esta niña. «Yo tenía ese temor a lo desconocido, pero fue un miedo estúpido, porque al ver a la cría sentimos lo mismo que con nuestros otros hijos», afirma. Todos reconocen que han pasado por momentos de auténtica angustia, pero coinciden en recomendar la experiencia a todos a los que les ronda por la cabeza la idea de la adopción. «Sólo tienen que ir a la Consellería de Familia y decir que quieren hacer una adopción internacional; presentar una serie de papeles, que es la fase más engorrosa y después esperar, con mucha paciencia», concluyen.