Caaveiro reabrirá este verano

FERROL

FOTOS: JOSÉ PARDO

Reportaje | A dos meses del fin de la reconstrucción del monasterio de A Capela Las minuciosas obras de recomposición del cenobio centenario están a punto de concluir: suelos y tejados de pizarra, techos de madera... Las Fragas recuperan su joya

19 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?ables por aquí, una pila de láminas de pizarra por allá. Camilo y su cuadrilla de hombres trabajan afanosamente en los últimos retoques quirúrgicos del monasterio de Caaveiro. Murmura el río Eume. Las piedras centenarias del cenobio, fundado en el siglo X, cuentan historias fantásticas, leyendas sobre los monjes que lo habitaron hasta 1960 que ahora vuelven a resucitar por obra y gracia de Isabel y de Celestino, los arquitectos que recibieron la encomienda de reconstruir el monasterio, tan antiguo como el de Monfero. Disponían para ello de 1,2 millones de euros. Allí, en Caaveiro, los tópicos se hacen realidad. Hasta noviembre del 2003 era un diamante en bruto, ajado por el paso del tiempo, ahora convertido en un brillante tallado en las Fragas do Eume y que, al fin, reabrirá al público este mismo verano. Las obras han durado mucho más de lo previsto. Ocho meses se convirtieron en dieciocho. Pero Isabel Aguirre y Celestino Braña ya lo advirtieron desde el principio: harían el encargo, sí, pero con amor y esmero. Y ahí está el resultado. Nada más traspasar la valla metálica que impide el paso de extraños, aparecen las caballerizas, hasta hace bien poco un montón de ruinas, que lucen ya suelo y tejado de pizarra y techos de madera. Los mismos elementos asoman en la iglesia románica y la torre del campanario, las dos principales edificaciones de la fachada del conjunto arquitectónico. En la trastienda del cenobio hay dos construcciones más, donde se encontraban las estancias privadas de los monjes, y que están casi totalmente reconstruidas. La Diputación, los arquitectos y los trabajadores allí destinados calculan que las obras estarán acabadas para finales de mayo. Entre tanto, la administración provincial, propietaria del cenobio, está a punto de convocar el concurso para montar una especie de museo (ahora se usa el término más rimbombante de centro de interpretación) que repasará la historia de Caaveiro por medio de paneles y maquetas. Todo esto costará 230.000 euros que ya están reservados y listos para ser empleados. Cuando abra, Caaveiro tendrá un inconveniente: no habrá luz, pero sí instalación eléctrica. Cosas del presupuesto. La Diputación apuntó que la colocación de las bombillas está prevista para este año.